Carta # 13: minimizar los duelos es perjudicial para la salud

Carísimos estudiantes, madres y padres de familia. 

La epístola anterior, al igual que la Octava carta enviada por uno de mis estudiantes, me ha dejado un agridulce muy penetrante. Ya se estarán preguntando ¿por qué profe? ¿qué pasó esta vez? El suceso está en la agudeza de la situación que están afrontando los educandos en esta cuarentena destinada al cuidado, autocuidado de la existencia y a la prevención de la salud y a la promoción del bienestar. 

Rebeca es el espejo de miles de niñas, niños y jóvenes que no tienen garantizada la protección de su integridad física y mental por parte de su familia y del Estado. La educación no es una condición suficiente como lo son: la alimentación, el sueño, el ejercicio, el mínimo vital, el buen trato, las relaciones y la salud. A Rebeca, su prima, sin saber por qué comía tierra húmeda y cal, le prescribió una pócima de jugo de naranja con ruibarbo, serenada la noche anterior para que el hígado de la niña le reaccionara; untó el patio con hiel de vaca, le embadurnó las paredes con ají y como si fuese poco le propinó tundas y correazos. 

El dolor que la niña transporta en su equipaje, compuesto por un baulito de ropa, un pequeño mecedor de madera con florecitas de colores pintadas a mano y en el talego de lona con los huesos de sus ascendentes, no fue leído por Úrsula como una puerta a la posibilidad de apoyarla en su tramitación y elaboración de los duelos. Parafraseando a El principito, lo esencial de los niños y de las niñas, como en este caso, es invisible a los ojos de los adultos y esa invisibilidad lleva a tomar decisiones desafortunadas.    

El viaje familiar en tiempos de pandemia contiene episodios de los que da cuenta el viaje de Rebeca. Son vicisitudes perceptibles a nuestros ojos de las que se ocupa más de un docente pensando en la situación de los educandos, porque nosotros y sobre todo nosotras vamos más allá de la cuestión escolar. 

En 2018, según los datos del escritor Ricardo Silva Romero, más de 12 millones de colombianas son madres solteras (Silva Romero, 2019); es decir, de cada 10 mujeres 6 son madres solteras y la gran mayoría son jóvenes y tienen hijos en edad escolar. Ellas hoy están recargadas con las labores de cuidado que sostienen a la sociedad porque están en la casa cuidando a los hijos, pero muchas lo están haciendo sin las mínimas condiciones mínimas de sobrevivencia y eso causa angustia, miedo, estrés y depresión tanto en niños, madres y educadores. Bertold Brech, dramaturgo alemán, advertía que a una persona que no come no se le puede exigir moral.      

Cuando uno bucea en cifras sobre la convivencia familiar encuentra datos como los siguientes: 86% del total de la violencia sexual, entre 2017 y 2018, según el violentómetro de SISMA, fue contra niñas y adolescentes. Esas cifras están distribuidas así: el 39,97% en el rango de 10 a 13 años; y 24,84% entre 5 y 9 años. Pero hay un agravante: por encima del 70% en esa práctica, participan familiares y el lugar es la residencia de las menores (González, 2018, p. 143). La vida de las mujeres peligra en este país por la condición de ser mujeres, y uno de los lugares en los que más peligro corren en su propia residencia.

Y como si no fuese grave lo anterior, cada 12 minutos una mujer, entre 20 y 34 años es violada por su pareja o expareja y cada 32 minutos una mujer fue agredida en el ámbito familiar. ¿Ahora si comprendemos las razones de la guacamaya y de los animales para no invitarnos a sus reuniones? 

No terminaba aún de leer estas cifras cuando veo en el correo un nuevo mensaje, esta vez de la docente orientadora del colegio, quien se ha puesto la 10 y viene siguiendo, paso a paso, los contenidos de nuestras cartas. Con respecto a la enseñanza virtual Ella apunta: “el tiempo de tareas no debería exceder las horas habituales de estudio. Incluso pueden ser menos, porque todas las dificultades que hay en las casas, lo que genera es que cumplir con muchas tareas y sobre todo si implican materiales o uso de internet que muchos no tienen, lo que está generando es complicar aún más la situación del encierro”. 

Una cosa -nos hace caer en cuenta la docente orientadora-, es confinarse con la alacena llena, con casa propia, con un padre y una madre, con libros en casa, con trabajo y salario, con play, con internet, con plan complementario, con minutos en el celular, con una cama propia y otra, muy distinta, sin nada de eso o con muy poco”

En cuanto al día a día de nuestras chicas y chicos escribe: “muchos estudiantes han tomado una avena al día, otros deben hacerse cargo de los oficios, del cuidado de los más pequeños cuando el adulto debe salir a rebuscarse, so pena de contagiarse; otros, tienen a sus madres o padres enfermos o están enfermos ellos mismos, sin poder ir al hospital; para otros por problemáticas previas, estar en casa con sus propios maltratadores es intolerable emocionalmente. Incluso, en nuestras propias familias puede estar pasando algo así.”

En lo atinente al rol nuestro como maestras, maestros y directivos docentes, Ella sostiene: “esta experiencia debe invitarnos a transformar, no solo a cambiar los medios o estrategias de enseñanza-aprendizaje, no es sólo cambiar de cuaderno a clase virtual o guía virtual, sino los principios, valores y sentido de ese proceso educativo. El cambio no ha de ser solo de forma sino de fondo”. En ese raciocinio nos interpela con las siguientes preguntas: 

¿Qué deben aprender nuestros estudiantes en este tiempo de crisis mundial? ¿Qué contenidos son realmente importantes para transformar las evidentes condiciones de desigualdad? A no ser que pretendamos seguir en ella… ¿Qué experiencias de aprendizaje puedo aportarle yo como docente a los estudiantes para fortalecer sus capacidades? ¿A qué población escolar estoy dirigiendo mi saber? (porque las enormes diferencias de contexto social quedan develadas). ¿Qué experiencias puedo generar para fortalecer el desarrollo científico, lingüístico, creativo, socio afectivo, y crítico? ¿Qué puedo aprender yo como ciudadanx que hago parte de la crisis y qué puedo aprender de esta misma experiencia como maestrx? ¿En estas mismas condiciones y sentidos, debo evaluar? ¿Qué puedo evaluar? ¿Cómo? ¿Qué vínculos estoy generando en mi familia, mi comunidad y mis estudiantes, ese vínculo fortalece o debilita? ¿Mi acción pedagógica qué aporta en todo esto? Luego de pensar en estar preguntas…tal vez podamos hablar de estrategias o de “aprender en casa.”

Muchas gracias por su atención chicas, chicos, padres y madres.   

Nota. Recuerden siempre consultar a las autoras y autores de los escritos referidos virtualmente o en los libros impresos si los tienen. 

González, J. I. y otros. (2018). Pasado presente de la Orientación Escolar en Bogotá y en Colombia. Pedagogía, historia e investigación. (E. Magisterio, Ed.) (Primera ed). Bogotá DC.

Silva Romero, R. (2019). Historia de la locura en Colombia. (Intermedio editoresSAS, Ed.) (Primera ed). Bogotá DC.

¡Feliz día maestras y maestros!

 

Jardineros e impulsores de estrellas:

¡Feliz día maestras y maestros!

Conmemoramos cuatrocientas cuarenta puestas de sol que han ocurrido cada veinticuatro horas, como en el quinto planeta de El Principito ( Saint-Exuspery, 2001). Es un día en el que, cual faroleros, mantenemos la lámpara encendida para continuar realizando un trabajo que a pesar de estar despreciado por “el rey, por el vanidoso, por el bebedor, por el hombre de negocios”; es “el único que no me parece ridículo, quizá, porque se ocupa de algo más que de sí mismo” como diría  Saint-Exuspery (2001).

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Los docentes nos ocupamos del conocimiento, de la vida de nuestros los estudiantes, de la situación de sus familias, de la comunidad, de la política y del contexto del colegio, de la entidad territorial, del país y del mundo, entre otros asuntos. Somos nosotras y nosotros, quienes conocemos más íntimamente las necesidades de los educandos. A propósito de nuestra labor, Russell (1985, p. 79) apunta:

“Son ellos quienes, a través del diario contacto, han llegado a quererles. Pero no son ellos quienes deciden qué se enseñará o cómo serán los métodos de instrucción”.

Es que “el maestro se ha convertido, en la vasta mayoría de los casos, en un funcionario obligado a cumplir con los mandatos de hombres que no tienen su instrucción, que no poseen experiencia alguna en tratar con los jóvenes y cuya única actitud hacia la educación es la del propagandista.”(Russell, 1985, p. 80). El Día de la Excelencia, creado y difundido por el Ministerio de Educación como el Día E, es el ejemplo más cercano.

Mantener el farol encendido exige mucho compromiso y esfuerzo. Para el filósofo, matemático y escritor británico:

“muchos maestros trabajan excesivamente y se ven obligados a preparar a sus alumnos para un examen, en lugar de proporcionarles un adiestramiento mental liberalizante. Las personas que no están acostumbradas a enseñar -y esto incluye prácticamente a todas las autoridades educacionales- no tienen idea del derroche de espíritu que eso representa. No se espera de los sacerdotes que prediquen sermones durante varias horas todos los días, y en cambio se exige un esfuerzo análogo a los maestros. El resultado es y se ven incapacitados para inspirar a sus alumnos el sentido de los deleites intelectuales que pueden obtenerse de nuevas comprensiones y nuevos conocimientos…Nadie consentiría, hoy en día, que se sometiese a los médicos a la fiscalización de autoridades ajenas a la medicina, en relación con la forma en que aquéllos deberían tratar a sus pacientes, salvo, naturalmente, cuando se apartan criminalmente del sentido de la medicina”(Russell, 1985)

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La llama que propaga el farolero es la verdad. El fuego de la lumbre que enciende el maestro es, en palabras de Umberto Eco (2012, p. 70), “símbolo de pureza y purificación” y eso ha costado la libertad y la vida de muchos educadores. Por enseñar lo que pensaban: Sócrates fue condenado a muerte, Platón fue encarcelado, Galileo obligado a retractarse, Giordano Bruno fue quemado, García Márquez fue exiliado. Pero tales incidentes no obstaculizaron la difusión de sus doctrinas. No obstante, para empoderarnos como intelectuales, como trabajadores de la cultura y como defensores de los derechos humanos; “un sentimiento de independencia intelectual” fue esencial y clave, porque así lograron un “adecuado cumplimiento de las funciones del maestro” (Russell, 1985, p. 69)

El gobernante propagandista no desea que sus gobernados observen el mundo y escojan libremente un propósito con base en lo que a ellos les parezca valioso. Desea, como un artista jardinero, “que su crecimiento esté dirigido y deformado para adaptarse a los fines del jardinero. Y, al frustrar su crecimiento natural, es posible que destruya también en ellos todo vigor generoso, reemplazándolo con la envidia, el ansia de destrucción y la crueldad. Tal como están las cosas en la actualidad, muchos maestros se ven imposibilitados de hacer todo lo que pueden”, aducía el pensador británico a mediados del siglo XX (p. 70).

Maestras y maestros de Colombia: pese a las adversidades causadas por el capitalismo y la modernidad tardía, nuestro trabajo tiene un sentido. Cuando uno enciende su farol, es como si hiciera nacer una estrella más o como si hiciera brotar una flor en el jardín de la escuela. Cuando el farol se apaga o el sol se oculta, la flor duerme y la estrella se posa en el ocaso. Ser educador, volviendo a El Principito (Saint-Exuspery, 2001),“es una ocupación muy linda. Es verdaderamente útil porque es linda.”. ¡No permitamos que el gobernante propagandista pode nuestro jardín con la sierra de las políticas educativas neoliberales, no dejemos que esa llama de lucha, que día a día encendemos por defender la vida, la educación, la libertad, la soberanía nacional y lo público; se extinga o se merme!

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Compañeras y compañeros: ¡No dejemos que la zombificación se apodere de nosotros para robarnos el espíritu luchador! Es la llama con la que hemos defendido nuestros derechos y los derechos de los colombianos. Las y los maestros somos “guardianes de la civilización” (Russell, 1985). “El hombre será lo que sean sus maestros” decía Martín Restrepo Mejía, en el periodo de la restauración católica en Colombia (1886-1930). Agustín Nieto Caballero, en la República Liberal, sostenía: “La sociedad será lo que sean sus maestros”. En el ocaso del siglo XX y en la aurora del Tercer Milenio, el profesor Mockus sostenía “el ciudadano será lo que sean sus maestros” (Dorado, 2017); entonces, ¡Colombia será lo que nosotros queremos que sea!

Tenemos al frente nuestro a más de ocho millones de niños y jóvenes que diariamente concurren a la escuela pública para enseñarles a pensar y no a repetir lo que está escrito, a ser conquistadores de lo posible, a mantener las flores despiertas y las estrellas encendidas en nuestro planeta. ¡Ensenémosle a nuestros estudiantes -como lo concibió Simón Rodríguez-, a ser preguntones! “porque pidiendo el porqué de lo que se le mande hacer, se acostumbran a obedecer… a la razón”. Ya lo decía Bachelard (2007), el niño “es un ser por hacer”.

¡Feliz día compañera Maestra y compañero Maestro!

El equipo sindical y Pedagógico Los Profes saluda a los educadores colombianos en este día.

Referencias

Bachelard, G. (2007). La formacion del espiritu cientifico: contribucion a un psicoanal isis de conocimiento objetivo (20a). México: Siglo XXI editores.

Dorado, O. (2017, May). El maestro y el ganso que ponía huevos de oro.

Eco, U. (2012). Construir al enemigo. (Lumen, Ed.). Barcelona.

Russell, B. (1985). Las funciones de un maestro. In Ensayos educativos (pp. 69–80). Madrid: EDHASA.

Saint-Exuspery, A. de. (2001). El principito. (E. Salamandra, Ed.). Bogotá.

 

 

 

Lo que Fajardo debió conocer: ¿por qué protestan los maestros?

Los medios de comunicación y la opinión pública perciben cada vez con más indiferencia y hasta molestia el paro de trabajadores. Entendemos que el cese de actividades afecta no solo a los estudiantes sino a sus familias, que el cierre de algunas vías impacte las actividades cotidianas de otros. Pero es la última opción que nos deja este gobierno que no solo le ha incumplido a los maestros y otros sectores de la población; ¡le ha incumplido al sistema educativo nacional!

En el mes de junio del año 2017 se firmó un acuerdo entre el gobierno del premio Nobel de Paz 2017 y la Federación Colombiana de Trabajadores de la Educación [FECODE], luego de un paro nacional de 37 días. El documento incluyó 25 puntos. Hoy, casi un año después del histórico movimiento, el panorama es desalentador: la veintena de puntos firmados no se ha cumplido. Motivo por el cual, la Junta Nacional de FECODE autoriza al Comité Ejecutivo para que se denuncie la situación y se exija al Gobierno Nacional que tome acciones para cumplir con el acuerdo: se convoca a un paro nacional los días 9 y 10 de mayo del 2018, con el propósito de llamar la atención de la sociedad y la comunidad internacional acerca de la calamitosa situación a que ha sido reducida la educación pública estatal, por los gobiernos de turno del nuevo milenio (FECODE, 2017).

El origen del problema se remonta al año 2001, cuando la crisis fiscal que enfrentaba la Nación obligó al Estado a reducir el gasto público. El proyecto del Acto Legislativo 01 de 2001 prometía ser la solución, porque disminuiría los egresos de entidades territoriales en rubros como salud, educación, agua potable y saneamiento básico. Esto a través de una modificación de la asignación presupuestal y la creación del Sistema General de Participación durante los próximos 15 años; es decir, que en el año 2016 terminaría y regresaría a lo establecido inicialmente en la Carta Magna. Así lo indicada el parágrafo transitorio 3 de este Acto. No obstante, en el año 2007, con la crisis casi superada y un Estado ya acomodado a un gasto mayor, se radicó el Acto Legislativo 04, una reforma a ese parágrafo para impedir que, en efecto, se regresara al sistema inicial (Ortiz, 2017).

Las consecuencias de la decisión han perjudicado gravemente a la comunidad educativa en general, pues “durante los últimos 15 años, el monto base de cálculo de las transferencias ha sido ajustado vertiginosamente -por no decir, brutalmente- a la baja, pasando de representar el 46,5% de los Ingresos Corrientes de la Nación [ICN] en el año 2000, a solo el 29,28% en el 2016” (Ortiz, 2017, p. 18). Esta infausta realidad, que no solo afecta a los maestros, sino que compromete al sistema educativo y el futuro de todo un país, lleva nuevamente al Magisterio de Colombia a reclamar Financiación de la Educación y garantía de ese Derecho Fundamental de los ciudadanos de todo el país.

Derecho Fundamental que compromete la situación de los niños, adolescentes y jóvenes escolarizados: en lo público estatal [más de 8.500.000], en colegios particulares (más de 1.900.000 y quienes no están estudiando [más de 1.500.000] (Dorado, 2018). Los acuerdos contemplan cubrir paulatinamente la cobertura de los niños de prejardín y jardín, que hoy no tienen acceso al preescolar y al 44% de los menores de transición, debido a que en la actualidad solo el 56% de los niños de transición son atendidos por la cobertura estatal y el 100% de jardín y prejardín no gozan de ese Derecho por parte del Estado (FECODE, 2017).

La financiación de la educación pública estatal que viene en caída desde 2001 y que desde 2016 ha quedado en un limbo, es la médula espinal de los acuerdos firmados. Es evidente la urgencia de una Reforma Constitucional que la garantice. Como el gobierno ha incumplido, el acceso universal al sistema educativo; la Canasta Educativa para todos los estudiantes; la implementación de la Jornada Única; la infraestructura educativa pública; las relaciones técnicas alumno-docente y alumno-grupo; la garantía de prejardín, jardín y transición para los menores de 5 años; la salud, el bienestar, el pago de las deudas y los salarios a los docentes y directivos docentes; entre otras aspectos, están hoy en cuidados intensivos (FECODE, 2017).

A este paso, “Colombia, la mejor educada en el 2025”, seguirá siendo una meta inalcanzable, no por el deseo de los nacionales ni de los maestros, sino porque así lo han determinado los gobernantes de turno, en su afán por servir a los apetitos de la banca multinacional, al mercado, a la OCDE y a los intereses empresariales tanto de orden nacional y como mundial.

Como trabajadores, la opción que nos deja la desidia del gobierno, ante las múltiples solicitudes de concertación y de cumplimiento, no solo de la mejora de condiciones laborales, sino y sobretodo de acciones urgentes para rescatar, recuperar y mejorar la educación pública estatal, es el paro.

El gobierno miente y las cifras lo desmienten.

Colombia asigna anualmente para cada estudiante un promedio de US$754; Brasil invierte US$1340; Argentina US$ 1631 y otros países, con los que ignorantemente nos comparan, como Finlandia, Corea, Singapur, Canadá y Japón destinaban en 2011 entre US$ 6.500 y US$ 7.500 por niño de primaria. Más de diez veces el giro medio por concepto de transferencias educativas en nuestro país (Ilich, 2017, pág 22).

Hilando más delgado: en la Tabla 1 se puede ver cómo el Costo de la Canasta Educativa para un niño de Preescolar era en 2016 de $5.812.562 COP y el Estado apenas aportaba $3.812.562; en Primaria: $4.732.652 y el Estado contribuía con $2.798.487; en Secundaria; $4.681.755 y el Estado aportaba $2.505.819; en Media $5.169.190 y el Estado apenas desembolsaba $2.872.369 (Dorado, 2018, p. 2).

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Tabla 1. Canasta Educativa 2016: costo, aportes del estado y déficit. Elaboración propia con base en (Dorado, 2018, p. 2).

Ahora bien, con el paso de los años siguientes, el porcentaje de financiación del Estado por estudiante seguirá en declive y el déficit del costo seguirá siendo cada vez más grande. Nos surge la pregunta ¿Cómo es que entonces Colombia será la más educada en el 2025 -o en la fecha que le asigne cualquier gobernante-?

El futuro es incierto y pesimista si no se superan brechas: la llamada Brecha Histórica que supera los 138 billones de pesos para educación -de más de 73 billones-, salud, agua potable y saneamiento básico; la brecha de la Canasta Educativa; la de la des financiación de la educación, la cual en 2018 supera los 1.2 billones de pesos y para el 2019 sobrepasará los 2 billones; y la brecha de Jornada Única, la cual se está implementando de manera improvisada a costa de la sobrecarga laboral y a pesar de la falta de recursos para dotación, alimentación, infraestructura, transporte, relaciones técnicas maestro estudiante, aula de clase, presupuesto y salario profesional, entre otras exigencias (Dorado, 2018)… El sistema educativo se está desangrando y más que palabras, se necesitan acciones y un especial cuidado para recuperarlo.

“Cuanto más clara es una voz, más disonante suena, no hay coro a quien le guste y su aislamiento estético adquiere dimensiones físicas”, se lee en Tradición y disidencia (Goytisolo, 2003).

La voz del magisterio ha sido clara: aunque a la orquesta de la economía del mercado, al orfeón de la privatización y al coral de los malos gobiernos no les guste escuchar esa voz disidente que no le hace eco a las políticas neoliberales, que protesta ante la injusticia social y ante la descarada des financiación de la Educación y de lo público en general, que se niega a ser funcionario público obligado a cumplir con los mandatos de hombres y mujeres que no tienen la instrucción y la sabiduría de un educador, gobernantes que no poseen experiencia alguna de tratar con jóvenes y cuya única actitud hacia la educación, como decía Bertrand Russell (1985) “es la del propagandista. FECODE y el Gobierno Nacional establecieron unas fechas y unas acciones precisas para cada uno de los 25 puntos (FECODE, 2017), pero a la fecha, como ya se ha ventilado, no se han cumplido.

¡La educación pública tiene que dejar de ser un discurso esquizofrénico que ningún gobernante toma en serio!

La educación universitaria estatal tiene su propia crisis de financiación, cobertura, acceso y permanencia. No se ahondará en esta, pero esbozar el panorama que le espera a los pocos estudiantes que logren culminar su paso por la formación básica y media es pertinente. La deserción en las instituciones de educación superior está por encima del 50% y la actitud del gobierno es seguir con el esquema privatizador, potenciando la des financiación y sometiendo la universidad pública a las demandas del mercado… Y con esta precariedad, se pretende incorporar a Colombia en la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico [OCDE], donde los países miembros invierten un promedio de US$10.182 al año por estudiante tanto de primaria, de secundaria y de universidad. Y esta nación, apenas US$3.245, “la cifra más baja en toda América Latina” (Colprensa, 2017).

¡No es un tema de salarios de las y los maestros, es el presente y futuro de un país!

FECODE (2017), a través del paro le advierte a la sociedad sobre el riesgo en que el gobierno pone a Colombia. Ya lo hizo en 2001, cuando el entonces Ministro de Hacienda y hoy Presidente de la República, firmó el Acto Legislativo 01 para cambiar el modelo de transferencias por el Sistema General de Participación. Los resultados que hoy muestra ese accionar político son nefastos: la crisis de la educación estatal. FECODE advirtió a los alcaldes y a los gobernadores de esa época acerca de las peligrosas consecuencias, pero ellos hicieron caso omiso y hoy están en apuros, porque no cuentan ni siquiera con que pagar la nómina de maestros.

José Israel González Blanco

Referencias

Colprensa. (2017). Colombia es el país latino que menos invierte en educación, según la Ocde. El País, Septiembre. Retrieved from http://www.elpais.com.co/colombia/es-el-pais-latino-que-menos-invierte-en-educacion-segun-la-ocde.html

Dorado, O. (2018). El paro no está para cucharas. Bogotá. Retrieved from http://www.overdorado.com/wp-content/uploads/2017/06/EL-PARO-NO-ESTÁ-PARA-CUCHARAS-Los-Profes-Junio-4-2017-.pdf

FECODE. (2017). Cartilla de acuerdos FECODE-MEN. Bogotá.

Goytisolo, J. (2003). Tradición y disidencia. Ciudad de México: Fondo de Cultura Económica.

Ortiz, I. (2017, February). El Sistema General de Participaciones. 118, 18–25.

Russell, B. (1985). Las funciones de un maestro. In Ensayos educativos (pp. 69–80). Madrid: EDHASA.

 

A FECODE, en sus 59 años

Manuel Mejía Vallejo, en 1985, al recibir su doctorado honoris causa -otorgado por la Universidad Nacional de Colombia, decía que en nosotros los latinoamericanos, escribir es un deber cívico y político; así sea por “instinto de conservación”.

Ese ejercicio lo debemos ejercer hoy los maestros de Colombia, en deferencia al cumpleaños de Fecode, como reconocimiento a una organización que es patrimonio de los colombianos, ejemplo de dignidad, resistencia, lucha organizada y de sobrevivencia, pues es una organización que nace con la guerra, crece con ella y pese a tan necrófila situación, durante su existencia, le ha apostado a la Paz con justicia social, a la defensa de: los derechos de los maestros, la Educación como Derecho Fundamental, el bien público y en general a los derechos de los colombianos.

La siguiente reflexión, que acata el “deber cívico y político” y el “instinto de conservación” del que nos habla el creador del “pueblo de Balandú”, es un homenaje a Fecode en sus 59 años. Gran parte del texto fue elaborado y publicado en el año 2015, como un llamado de atención al magisterio a defender los logros alcanzados en ese año, mediante el paro, resultados que hoy se pueden valorar mejor que en ese momento.

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Todos hemos escuchado hablar mucho de la fábula de la gallina de los huevos de oro, poco, quizá, del maravilloso ganso de plumas blancas, que ponía huevos de oro; y seguramente, que no le es desconocido el relato del odre de los vientos, en el paso de Ulises por la isla de Eolia.  Partiendo de esa inconclusa hipótesis correlacional, quiero provocar una nueva reflexión, esta vez acerca del valor de “tres personas distintas” en un solo sentido verdadero: Fecode, la ADE y la CUT

FECODE y ADE: Aves de los huevos de oro.

El genotipo de estas organizaciones sociales lo componen genes y cromosomas de maestros y maestras, quienes, en el año 1959, exteriorizan su composición fenotípica como cuerpos que defienden los derechos de sus asociados.

En el año en que Fecode recibe su registro civil de nacimiento (24 de marzo de 1959), el ADN de esa promisoria criatura denominada: Asociación Distrital de Educadores (ADE), nacida el 17 de junio de 1957, es afectada por un mutágeno biológico, conocido con el nombre del Sindicato de Institutores de Bogotá (SIB), fundado en 1962 por un sector de docentes conservadores, defensores de las políticas del gobierno distrital y nacional, organismo que no solo intentó alterar las secuencias fenotípicas del hospedador sino decrecer la reserva aurifica de lo que hoy es la gallina de los huevos de oro.

Mutogénesis como la referida no ha sido la única, aunque si la primera, ni será la última que atente contra el ADN de las organizaciones sindicales de izquierda. Son varios los ejemplos, pero tal como acontece en la naturaleza viviente, los organismos sociales han podido crecer, porque han hecho de sus adversidades potencialidades y este es el reto que nos corresponde asumir en estos momentos de crisis, para impedir que algunos labriegos y mercaderes del capitalismo, empotrados en los sindicatos paralelos, degüellen a la gallina y el ganso de los huevos de oro.

Fecode y los sindicatos filiales son una herencia política, cultural y social que nos han otorgado los valientes creadores; y, como toda herencia que se valore, no se debe malbaratar; al contrario, nos corresponde cuidar y mejorar porque, como se ha dicho, es elevado el costo que el magisterio ha pagado en: dolor, sufrimiento, hambre, persecución, vilipendio, represión, ostracismo, prisión y muerte.

Esa mina de oro que atesoran y auscultan las organizaciones gremiales del magisterio, no se puede someter al extractivismo minero, tal como lo viene haciendo la locomotora minera. Ese tesoro hay que protegerlo como la ostra cuida la perla porque, literalmente, Fecode y los sindicatos que la conforman, son ostras constituidas con el nácar de la lucha incansable y ejemplar.

Son aves perseguidas por el valor de sus huevos a las que los cazadores del capitalismo salvaje las tienen en la mira para extinguirlas. En esta historia de cacería neoliberal, los leones y las leonas del magisterio no podemos glorificar al cazador con el sindicalismo paralelo, ni con la destrucción de la Federación, porque tenemos nuestros propios historiadores, probablemente falta conocer más la historia y a los legendarios leones darla a conocer, para vigorizar las aves.

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Paralelismo sindical, clientelismo, oportunismo y politiquería.

En la travesía de Ulises, de Troya a Itaca, los viajeros exploraron dos curiosas situaciones: la de los lotófagos y la ayuda de Eolo. En el primer caso, los hospitalarios habitantes embriagaron a los exploradores, con los frutos de loto, tanto que dejaron de pensar en su misión, en el regreso a la patria y en el olvido de su país, poniendo a Odiseo en apuros.

En el segundo, el dios de los vientos le ofreció ayuda al esposo de Penélope, sobresaliendo el hecho de guardar, en un odre de piel de toro, los vientos desfavorables, aliviando así el desplazamiento. No obstante, remeros y expedicionarios, en alta mar, creyendo que el odre era un regalo de oro y plata, que Eole le había cedido a Odiseo, lo abrieron, desatándose una violenta tormenta que dificultó el avance hacia la isla.

“La historia de los vencidos” muestra que el paralelismo sindical, el clientelismo, el oportunismo, la politiquería y el desconocimiento de la historia, en las organizaciones gremiales, son los vientos desfavorables que se guardan en la inconsciencia de algunos directivos sindicales. “La historia de Bronce” los adula como admirables líderes.

El paralelismo sindical, el clientelismo, el oportunismo, la politiquería y otros vicios de la dirigencia sindical son los vientos que han puesto a tambalear la barca que, en el caso que nos ocupa, se lanzó a las aguas del convulsionado océano a finales de 1950. Paralelistas sindicales, clientelistas, oportunistas de derecha y de izquierda, politiqueros y desconocedores, en la praxis, de la historia de nuestro fenotipo, son lotófagos que quieren pescar en el mar revuelto por tormentas como las negociaciones, desconociendo que hay mucho mar por recorrer, olvidando que el magisterio no se puede embriagar y quedar ahí en la costa de Eolia, relegando la misión para la cual fue creada Fecode y la ADE.

No hay duda, eso si, que algunos remeros, a quienes los viajeros les hemos otorgado el poder para bogar la barca, se han equivocado, no han sido coherentes, poniendo en riego el viaje y nos hemos equivocado, algunos viajeros, al seguirles confiriendo el poder de estar al timón, a sabiendas de los errores se siguen cometiendo y conscientes de que hay mejores tripulantes.

Al estilo de las Enseñanzas de don Juan, hemos caído en la “yerba del diablo”, porque no la hemos sabido usar. La “yerba del diablo” tiene cuatro cabezas: la raíz, la mas importante, por la que se conquista el arbusto; el tallo y las hojas es otra cabeza, con ella se curan enfermedades; las flores, que vuelven locos a los hombres, es la tercera cabeza; la semilla es la cabeza más poderosa, es la “cabeza sobria”, la única capaz de fortificar el corazón y estimular el conocimiento en el hombre.

La semilla es la síntesis de la planta, es la génesis que le da continuidad a la vida.

Cojamos entonces la yerba por la raíz y usemos las semillas, no requerimos tocar el tronco ni las flores porque no estamos enfermos ni queremos enloquecernos. Paralelistas sindicales, clientelistas, oportunistas de derecha y de izquierda, politiqueros y desconocedores, en la praxis, de la historia de nuestro fenotipo, parece que están embriagados con loto y con el elixir de la “yerba del diablo”. A ellos hay que ayudarlos, impidiéndoles el consumo de esas dosis impedidas por la ética de las organizaciones, porque eso “malogra a los hombres…los hace dominantes, caprichosos y débiles en medio del gran poder” (Castaneda, 1969, 76).

Las fabulas también nos enseñan que la avaricia y la ambición llevaron al labriego y al mercader a cometer el irreparable error de matar a la gallina de los huevos de oro y al maravilloso ganso de plumas blancas. Convocar a la desafiliación de los sindicatos y de la federación es declararse poseído por la tercera cabeza de la “yerba del diablo”, es afilar el cuchillo, en la piedra de la clase burguesa, para degollar la gallina y el ganso proletarios, por los mismos proletarios, como si nosotros no supiésemos que ese es un juego perverso en el cual no vamos a caer, porque a pesar de las turbulencias del viaje y del mareo que nos cause la incorrecta navegación de algún tripulante, actuamos bajo la egida de la cuarta cabeza, la cabeza que fortifica, la sobria, la que no intoxica.

Fecode, ADE, CUT y los sindicatos filiales no pueden seguir dejando que la “yerba del diablo” se consuma con la regulación del neoliberalismo. Les corresponde, reconocer que hay nuevas semillas, que hay una generación de relevo, no inferior al 40% de maestras y maestros, ansiosos de poder.

En ese reconocimiento, los directivos sindicales, que deben transformarse en dirigentes, acudiendo a un concepto gransciano, no pueden auspiciar con su actitud incorrecta, algunas veces, con la indiferencia, en otras con la ignorancia en determinaos momentos, que la gallina y el ganso sean degollados, porque “bien o que mal”, como se expresa en el argot popular, “nos hemos suplido”, por mas de medio siglo, de sus huevos y si cuidamos esos bípedos con plumas, sin atropellar su proceso, tendremos huevos de oro para largo rato, pensando en que los quilates le den mas brillo, propendiendo porque suban el peso, que no se rompan ni se agüeren, sino  que ensanchen la producción.

Fecode, ADE, CUT y los sindicatos filiales – parafraseando a Gibran: Ustedes son los arcos de los cuales sus maestros, como flechas vivas, somos enviados. El arquero ve el blanco en el paso del finito, y quien los dobla a ustedes, con su fuerza, para que sus flechas vayan raudas y lejos. Que su torsión, en la mano del arquero, haga horma políticamente, porque, así como el arquero ama la flecha que vuela, así también ama el arco que se tensa. Somos arco y flecha.

Ejemplos como la creación de las cooperativas del magisterio, en las que la ADE, por citar el caso más cercano, fue fundadora de la Cooperativa de Ahorro y Crédito del Magisterio de Bogotá Distrito Especial Ltda- CODEMA, al lado un reducido número de educadores. Cincuenta años después, la semblanza del fenotipo, la satisfacción es muy positiva. El balance social muestra, en el año 2017, una ejecución de veintinueve mil quinientos millones de pesos y un balance financiero que supera los trece mil millones de pesos, sin registrar acá todos los apoyos individuales, familiares y colectivos que no son cuantificables en dinero.

En el decenio del 90, Bogotá asistió al ingreso de una generación de maestros de relevo, muy entusiastas, combativos, estudiosos, constantes, beligerantes y decididos. Lograron arrancarle al gobierno distrital, al lado de “la gallina de los huevos de oro”, el nombramiento en propiedad, sin examen de ingreso. Varios de esos líderes hoy integran la junta directiva del sindicato y de al Federación.

Fueron muy incisivos en la lucha: realizaron tomas de entidades públicas, emisoras, calles; trabajaron, hombro a hombro con las comunidades educativas y con los maestros del único estatuto docente existente (Decreto 2277 de 1979); se asesoraron jurídicamente y estudiaron, con ahínco, la historia del movimiento sindical, de las organizaciones populares y nunca fueron inferiores a los retos de la organización: la fortalecieron, no intentaron destruirla y hoy están en el encéfalo y son médula espinal de la misma.

Consumados los recientes acuerdos Fecode- MEN (2015 y 2017), afloran una serie de manifestaciones de inconformismo por los resultados del paro, tanto que a los directivos de los sindicatos y de Fecode se les endilga la irresponsabilidad de haber levantado un movimiento en “el momento menos oportuno”. En ese ir y venir de acusaciones, dirigentes de los otrora “maestros provisionales” fueron vetados “por las masas”, en algunas asambleas por “traición al movimiento”.

De este accionar, sobresalen dos aspectos a interrogar: ¿Qué pasó en el tránsito de la base magisterial a la directiva de ADE y de Fecode, de unos dirigentes en antaño combativos y revolucionarios? Las nuevas fuerzas que están intentando constituir el paralelismo sindical y la “recuperación” de la ADE y de Fecode, para “el magisterio”:

¿Qué comportamiento político y ético están asumiendo con las bases, para que la historia no se repita y para no llevar al magisterio a la debacle aniquilando la organización sindical distrital y nacional? ¿Acaso el enemigo de clase no es la rancia burguesía liberal- conservadora y la hidra capitalista?

Finalizo diciendo, que para la mayoría de los maestros de Colombia es claro, que la generación de relevo del magisterio es la que está llamada a ponerse al frente de la corbeta. En esa racionalidad, carece se sensatez herir a la gallina y al ganso de “los huevos de oro”, porque con las aves muertas la muchedumbre no camina ni enseña a caminar. Hemos caminado y hemos enseñado a caminar, tal como las comunidades lo han reconocido a lo largo de la existencia.

El deber ético y político es cuidar esa herencia y acrecentarla, como lo hace el buen hijo. Fecode es un patrimonio de lucha de los colombianos y un ejemplo para América y para el mundo. Odiseo, en el desembarque en la isla de Eolo, al ver el comportamiento de sus acompañantes: ebrios con los lotófagos, no los abandonó, los llevó al banco de los remeros, ni su obstinada negativa ni sus lágrimas de rey se lo impidieron.

Fecode, sus sindicatos filiales y los asociados debemos aprender de Ulises, máxime si hay un nutrido grupo de docentes ansiosos de poder. A ellos hay que atenderlos e invitarlos a que conquisten la planta por la raíz, sin darle golpes con la pala, a que no se dejen hechizar con el tallo, con las hojas y con las flores de la “yerba del diablo”, acompañarlos a que piensen y actúen con la cabeza más poderosa: la cabeza de las semillas, la “cabeza sobria”, la única capaz de fortificar el corazón y el intelecto.

Estanislao Zuleta, solía decir, que no hay que confundir las causas de las cosas con las condiciones que las hacen posibles. Es evidente también que los maestros noveles vienen avanzando, como debe ser, en el escalamiento de docentes de aula, a directivos del sindicato, pese a las adversidades administrativas. Hoy, en el caso de Bogotá, hay 3 noveles en la directiva y para el próximo Comité Ejecutivo de Fecode se potencian entre uno y tres, pero dentro de dos lustros tanto en los sindicatos filiales como en el ejecutivo serán mayoría, pues en eso consiste el relevo generacional.

El magisterio colombiano está en mora de del aprender del Buen Vivir/Vivir Bien como el otro mundo posible. La manera como los zapatistas resisten, cambia el mundo, construyen cosas nuevas, como han asumido el uso de tierra recuperada de los terratenientes, las formas de distribución del poder y la modalidad de enseñanza: sin aulas, sin currículo, aprender haciendo, conviviendo, compartiendo espacios y tiempos de la vida cotidiana, desde la cocina hasta la milpa, la lectura de textos y las asambleas. Allí, se camina preguntando, se manda obedeciendo, se representa mas no se suplanta, se convence y no se vence, se propone mas no se impone, se construye y no se destruye.

Las enseñanzas, de los vecinos de don Juan nos dan pautas para que el movimiento sindical y social avance en líneas más creativas, autónomas y autóctonas: descolonizando el pensamiento crítico y emancipando las prácticas. Unos y otros debemos superar esa concepción de que “el colonizado es un perseguido que sueña permanentemente con transformarse en perseguidor”, así como lo escribió Fanon (Ziebechi, 2015, 289). Se pueden contar, en los dedos de muchas manos y de muchos píes, la cantidad de dirigentes sindicales cooptados por la hegemonía. De directivos sindical se llega a las jefaturas, incluso hasta el ministerio. Oprimidos que pasan a ser opresores, colonizados que se vuelven colonizadores. ¿Por qué? ¿Hasta cuándo? “La única manera de no repetir la historia es mantenerla viva” insistía Eduardo Galeano.

¡Maestra, Maestro: hoy, en el cumpleaños 59 de la Federación Colombiana de Trabajadores de la Educación, sigue atento a los cantos de sirena (Kafka decía que los cantos son mejores que el silencio, porque así no se duermen los viajeros), para impedir que: le rompan “el espinazo a Fecode”, nos maten la gallina de los huevos de oro, nos degüellen el ganso de plumas blancas, nos le quiten el agua al pez, porque quienes disfrutarán de ese opíparo manjar serán ese 10% de colombianos dueños del 90% de la riqueza! Serán los neoliberales, la hidra capitalista. A nosotros no nos dejarán ni las plumas, ni las escamas, porque las usarán como símbolo del triunfo, si los maestros permitimos algo que en 59 años hemos imposibilitado con la lucha organizada.

José Israel González B.

Bogotá DC, marzo 24 de 2018

Algunas referencias

Acosta, Alberto et al (2009) El Buen vivir. Una vía para el desarrollo.

Quito, Abya yala castaneda, Carlos (1969) Las enseñanzas de don Juan, México FCE

Rodríguez, Dario (1987) La ADE y el bienestar social. Una propuesta desde Trabajo Social. Bogotá D.E, Universidad Nacional de Colombia, departamento de Trabajo Social, tesis de grado.

Zibechi, Raúl (2015) Descolonizar el pensamiento crítico y las prácticas emancipatorias. Bogotá DC, ediciones Desde Abajo.

Zuleta, Estanislao (1997) Conversaciones con Estanislao Zuleta. Cali, FEZ.

Sandoval & otros (2014) La escuela zapatista. México, Grietas editores.

Mensaje para la Asociación Huilense de Orientadores Educativos AHDOE. Neiva, Colombia

Compañero:
Jairo Herrera Cardozo
Presidente Asociación Huilense de Orientadores Educativos AHDOE
Neiva
 
En momentos de tanta convulsión política y politiquera, por el que atraviesa Colombia, que, en un lugar de la patria, un selecto grupo de docentes orientadores se reúnan a conversar y a discutir acerca de los estatutos de su organización y del Código de ética de la misma, es verdaderamente alentador. Es un acto, parafraseando a William Ospina, que celebra el canto del toche y no la tonada de un inexistente ruiseñor.
En este país, donde “el verde es de todos los colores” como lo adujo Aurelio Arturo, un evento como el que estamos celebrando, colegas, se avizora en el verde Esperanza. Esperanza para el gremio, esperanza para los docentes orientadores, esperanza para niños y adolescentes y esperanza para una nación, en la que la imagen desfavorable del Congreso de la república está en el 69%, los partidos políticos 78%, el sistema judicial 79%, la Corte Constitucional 43%, la Fiscalía 52%, la Corte Suprema de Justicia 55%; la Procuraduría el 46% y la Contraloría el 41%. En el interior de esta Caja de Pandora, está la Esperanza, está la escuela, estamos los docentes, están las generaciones que estamos formando, no como tías, evocando a Freire, sino como maestras y maestros.
Y como si fuera poco, el segundo país más desigual del continente. Un país que en la escala de honestidad administrativa aparece en el vergonzoso puesto 83, de 138; un país en el que ocupamos el lugar 147 de 164 en índice de paz global y con los más graves problemas ambientales, de Salud mental y de participación, porque en la toma de decisiones institucionales, municipales, regionales y nacionales no participan: 53% de personas entre 12 a 17 años; el 65.3% entre 18 y 44 años; el 60% de 45 a 59 años; el 60% de 60 y más años. Las comicios electorales del fin de semana son prueba fehaciente.
En una patria como la nuestra, compañeros, unaAsamblea como esta que ustedes hoy hacen realidad es motivo de celebración, porque ustedes le están devolviendo la vida a la desahuciada política y a la agónica ética. Ustedes, sin proponérselo conscientemente, le están dando voz a los ríos, a las selvas, a los bosques, a los arroyos, a los manantiales, a la vegetación, a la fauna silvestre, al conocimiento, a los saberes, al baile, a las lenguas, al trabajo, lugares donde la ética está siendo desterrada, porque la malevolencia en las decisiones que se han venido tomando los gobernantes y funcionarios, salvo esquivas situaciones, hieren la benevolencia que debe cultivarse.
Sobraría decirlo, pero en el caso de los docentes orientadores, el Código debe ocuparse del ser del docente orientador como intelectual, como trabajador de la cultura, como sujeto de Derechos, como ser sentipensante, como persona mayor de edad –en términos kantianos- capaz de denunciar la injusticia contra sí mismo, contra los demás congéneres y contra la naturaleza. En ese sentido, el docente orientador, parafraseando a Bachelard, es un conquistador de lo posible, y no archivista y repetidor de lo ya conocido.
Les deseo lo mejor en sus deliberaciones y adelante, personas como ustedes necesita Colombia para alcanzar el sueño de García Márquez: “ser un país al alcance de los niños”.
¡Abrazos!
José Israel González Blanco
Trabajador Social/ Orientador escolar
Colegio Nuevo Horizonte. Bogotá DC.
Bogotá DC, Marzo 16 de 2018

Escuela, Conflicto y Paz…

Presentación

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El proceso de paz que se vive en Colombia en la actualidad, a pesar de las múltiples dificultades, se presiente como posible y esperanzador. Buenos son los augurios, la senda ya está marcada. La consolidación de una paz duradera requiere de la participación y el compromiso de todos los colombianos. Son bienvenidos los aportes que contribuyan a este que hoy es el gran propósito nacional, en especial aquellos de naturaleza reflexiva y crítica que, además de señalar derroteros, adviertan sobre la complejidad de lo que está en juego y el tesón necesario para asumir los retos que se vislumbran.

Es en este contexto donde la escuela y los maestros pueden contribuir con aportes serenos y reflexivos, surgidos del acontecer diario de la vida en la escuela y configurados a partir de esfuerzos sostenidos en el tiempo, que adquieren una importancia vital en esta coyuntura de la historia política de nuestro país. Es en este momento en el que se hace necesario proponer ideas y llenar de sentido cada uno de los retos que demandará avanzar en el marco del posacuerdo.

El libro escrito por el profesor José Israel González es una respuesta concreta a estos requerimientos mediante una opción cercana a la escuela y a las prácticas que allí habitan. En sus páginas el lector encontrará dieciséis relatos, que el autor concibe a manera de claves para abordar un tema complejo e impostergable: el derecho a la paz. La intención del texto no es la de un tratado para disertar, ni la de una guía para instruir; su propósito es esencialmente el de mostrar enunciados «claves» para la reflexión, invocando el diálogo y la opinión documentada, en la perspectiva de recuperar el debate ético desde la escuela como aporte para la construcción de paz en su conjunto.

Cabe anotar que la obra Escuela, conflicto y paz: dieciséis claves para la acción del maestro en el posconflicto se presentó a una convocatoria abierta por el Instituto para la Investigación Educativa y el Desarrollo Pedagógico (IDEP) en el año 2015, que estaba dirigida a maestros y maestras del Distrito con el propósito central de visibilizar su producción intelectual.

Luego de una valoración de los trabajos presentados, el texto del maestro José Israel González fue seleccionado para su edición y publicación, para contribuir de esta manera a la política de incentivos del IDEP, promovida desde el componente de comunicación, socialización y divulgación.

Bienvenido este justo reconocimiento al profesor González, quien en el trabajo desarrollado durante tres años nos muestra un ejercicio ejemplar desde la condición intelectual del maestro, que él mismo describe con las siguientes palabras: «escuchar, escribir, leer, confrontar, consultar, borrar, releer y editar».En buena hora llega esta publicación a las bibliotecas de escuelas y colegios, de universidades e institutos; tejida desde la pasión de un maestro y su compromiso político con la educación de su tiempo“.

Jorge Orlando Castro Villlarraga. Asesor de Dirección IDEP, 2016

Este libro está constituido por dieciséis claves. Los textos emergen del campus escolar y tienen como propósito convocar a los agentes de la comunidad educativa, al Estado y a la sociedad Civil a recuperar el debate ético y documentado, afín al papel de la escuela en la construcción del derecho a la paz. La situación de salud mental del magisterio, los trastornos psíquicos de los estudiantes, las crisis emocionales de los padres de familia y el descuido en que el Estado sigue manteniendo a estos agentes, en cuanto a la atención digna en el tratamiento, promoción y prevención de su salud, constituyen un tropiezo serio en la consecución de la paz.

Los relatos, fruto de las conversaciones permanentes, de registros sistemáticos y entrevistas desestructuradas con integrantes de las comunidades educativas; las observaciones etnográficas de la cotidianidad escolar, en algunos centros educativos, además de la consulta de fuentes primarias y secundarias, exhortan al magisterio a valorar las situaciones conflictivas de los agentes de la comunidad educativa como escenarios para la escritura, el análisis, la investigación y la acción pedagógica, sobre la base del reconocimiento de la realidad familiar, individual, institucional y urbana. El estilo en el que están elaborados los relatos es una propuesta metodológica que contribuye a la comprensión del posconflicto y su lugar en la consolidación del derecho a la paz.

Las claves no fueron escritas de manera lineal. Son el producto de tres largos años de ejercicio de escuchar, escribir, leer, confrontar, consultar, borrar, releer y editar. En esta lógica de producción textual, algunos documentos están en primera persona, otros en un tono reflexivo y otros en plural. La lectura puede realizarse haciendo uso de Los derechos del lector de Daniel Pennac, advirtiendo que hay algunas claves están vinculadas, y que exigen de la lectura de otras para su comprensión.

Restaría decir que los errores que el lector halle en este texto podrían ser una lección potenciadora de la escritura de un nuevo documento que supere las falencias, como lo hizo Steven Mithen con La arqueología de la mente, rectificando imprecisiones de Merlin Donald. «Un sutil pensamiento erróneo puede dar lugar a una indagación fructífera, que revela verdades de gran valor», decía Isaac Asimov“.

José Israel González Blanco

Trabajador social/orientador

Colegio Distrital Nuevo Horizonte, Bogotá, Colombia.

2016

La incomodidad de ser maestro en Colombia

Este artículo es una reflexión que se gesta en la matriz de la cotidianidad escolar. Se ocupa de identificar algunas incomodidades que se vivencian en la escuela y en la sociedad, que afectan el quehacer cotidiano del maestro, dentro y fuera del centro educativo. Están documentadas a través de algunos textos literarios, pedagógicos y fílmicos. También se ocupa de revelar los avatares del maestro en su relación con entidades públicas y particulares, verbigracia, el servicio de salud.

Es un intento de develar las angustias y la complejidad de tareas que se le vienen asignando al maestro y a la escuela de hoy, alejadas del sentido pedagógico contemporáneo. Es una aproximación al símil de las urgencias lloradas y los silencios obligados de otrora, declarados en el siglo XXI.

El artículo interpela la metáfora del cazador de dragones, el síndrome del domingo por la tarde y el síndrome de Adriano en cuanto a las tensas relaciones con la familia, con los colegas, con los educandos, con la sociedad, con el Estado y con los ambientes de aprendizaje. El contenido del texto no es idealizado, pareciera ser muy pesimista; pero, parafraseando al escritor español Antonio Gala, el artículo diría: “No soy pesimista. Soy un optimista bien informado”.

Artículo completo disponible aquí

José Israel González Blanco

 

¿Cuál es la relación entre reunirse en red y la cualificación docente?

El trabajo en red es una modalidad de cualifucación del docente, la cual no está sujeta al tiempo, ni depende del espacio. Pero sí tiene una dependencia de la organización tanto del primero como del segundo, por parte maestro.

La cualifucación del maestro, a través de las redes, es una transgresión al status quo que, de antaño, lo ha considerado como un funcionario a quien se le hace “capaz de”, desconociendo su singularidad, ignorando su potencialidad, intentando homogenizarlo, ansiando favorecerlo en la pasividad intelectual y recusando sus saberes como sujeto sintiente-pensante.

La red produce un efecto del que adolece la llamada “capacitación”, ofrecida in situ por los intelectuales e instituciones tradicionales con el fin de controlar el proceso de enseñanza y someter al maestro a los intereses, no de la pedagogía, del mercado. Así, el profesor Renán Vega (2015) indica que es como esta proletariza técnicamente su labor y somete al maestro a la ‘pobretarización’. El efecto de la red, en palabras de Dabas (1995,85) “es la creación permanente de respuestas novedosas y creativas para satisfacer las necesidades e intereses de los miembros de una comunidad, de forma solidaria y autogestora”.

Al concebirse las redes sociales como sistemas abiertos y dinámicos, donde los maestros intercambiamos: conocimientos, valores, iniciativas, dudas, sufrimientos, alegrías, hipótesis, problemas de investigación y teorías; estamos potenciando nuestro quehacer, y rompiendo esos ‘bordes rígidos y ‘borrosos’ utilizados por el sistema educativo para encadenar la ontología del maestro. En las redes, el es quien maestro impugna al poder hegemónico y aspira a extenderse como la enredadera, a incorporarse en nuevos territorios, a crecer… “En eso consiste exactamente la potencia“, nos diría Nietzsche.

José Israel González Blanco

Pedagogía psicagogía y conviviología

Confío en que el título de esta ponencia no profane los deseos de los pocos asistentes a esta tertulia. Quiero distribuir mi intervención en tres escenas: la primera, un relato para romper el hielo o para calentar las emociones, para ambas cosas sirve; la segunda, una mirada siamesa al relato con la pedagogía y la psicagogia; y; la tercera, un punto de vista entre la dialéctica de la violentología con la conviviología.

La infancia y la adolescencia: un estadio poético del alma

Son las 9 de la mañana. Jovita, una niña de séptimo grado, está en el corredor del colegio conversando con unas compañeras de aula. Su diálogo no versa sobre los asuntos del país, tampoco tiene que ver con las tareas escolares del día. Su presencia en este lugar no corresponde al horario de clases: “Está evadiendo…” según el apunte de Moisés, un compañero de 6º grado. Al instante, cruza Mariela con dos de sus amigas… van para el baño… Al pasar frente al grupo de Jovita hay un entrecruce de miradas e intercambio de palabras… Las miradas llevan consigo un mensaje de desafío, mensaje que Mariela en tono contundente verbaliza: “¡a la salida nos vemos!”

El tiempo transcurre, los cuerpos de las adolescentes deambulan por el patio, por los baños, por la cafetería y a veces encuentran sosiego en las rejas de la planta física del centro educativo; los celulares se activan para colocar en alerta a otros actores del entorno escolar precisando, que efectivamente a la salida algo va a ocurrir. En el lapso de las 9 y las 12 del día, las verjas del colegio son testigos mudos del ingreso de una navaja o de una dosis de perica, como contribución a la destrucción de la vida de unas jovencitas, que si pudiesen colocar en versos la tragedia potenciada o si la pudiesen cantar como lo hacen los raperos, o si lo intentasen dramatizar en la clase de español, la vida no estuviese tan amenazada como lo ha estado en los últimos años en las escuelas del país, pero no porque el arte, la lúdica y la literatura no son competencias importantes para una economía del mercado, como si lo son las matemáticas, las ciencias y el bilingüismo.

¡A la salida nos vemos!

En nuestra cultura de muchachos, esa expresión correspondería a una invitación fraterna a degustar un alimento o a conversar un rato respecto a una situación familiar, a un menoscabo de salud o sencillamente a compartir unos momentos de amistad, alrededor de una merienda o de una bebida benévola para la salud. En todo caso, una invitación a departir, a fortalecer la vida y encontrar soluciones a los problemas. ¿Cuántos de nosotros no recordamos con nostalgia que esas palabras fueron la cuota inicial de un romance estudiantil, en aquellas peliagudas épocas en que hacer ostensible una relación de noviazgo, tanto en casa como en el colegio, era un inconveniente familiar y escolar? Pero en la jerigonza de los adolescentes el mensaje, tanto oral como mímico, es de disputa, ahí está “casada una pelea” para llevar a cabo fuera del modo, del lugar y del tiempo escolar. Ahí está la competencia, ahí aparece el exitoso, el síndrome del Derbi

Los adolescentes ya han aprehendido, que dentro del colegio, en las horas de clase y en el ritual de la enseñanza, esos actos no se pueden acometer, porque el Manual de Convivencia los prohíbe y el perpetrarlos acarrea sanciones y citación a los padres de familia. Los escolares le hacen el atajo a esas molestias. No obstante, los impotentes educadores y directivos docentes, irresolutos ante la violencia, -porque también sabemos que en un acto de esos se pone en riesgo la vida y que el Estado no responde integralmente, porque ello está fuera del lugar, del modo y del tiempo laboral-, tomamos medidas frente a cualquier acto de agresión contra el Derecho a la integridad física y sicológica de los miembros de la comunidad educativa, pasando por el llamado de atención desde la ética, la moral y la reflexión sobre la ley y respecto al valor de la vida. Eso lo aprendimos en nuestras prácticas de crianza principalmente y lo afirmamos en nuestra acción profesional.

Ya llega el medio día, suena el timbre a las 12 y 30, salen los pupilos por la puerta grande, unos contentos por haber cumplido diligentemente con sus tareas, otros presurosos quieren llegar a la casa a calentar el almuerzo y a consumirlo, junto con sus hermanitos menores; hay quienes no ocultan las ganas de quedarse más tiempo en los alrededores del colegio, porque la casa no los convoca, pues en ella está soledad esperándolo y no hay motivación para ese encuentro. Entre tanto, algunos ya saben que hay una gresca por suceder. Ellos y ellas, a cambio de intervenir para menguar los ánimos, contribuyen con la excitación de los mismos entre las partes en conflicto, hasta que se consuma la lesión física en la corporeidad de los contrincantes a través de golpes, mechoneada, cortadas, sangre y llanto. Ahí los ánimos de unos se caldean y los de otros se pasman… Llega el momento de la dispersión, del susurro, de los juicios de valor e incluso de los elogios: “Usted es una dura…”

Jovita, la dura, es agasajada por el parche, porque logra su primera hazaña: herir a su compañera de curso, entre tanto, la niña herida ingresa nuevamente al colegio con la cara ensangrentada, porque la puñalada fue en la frente. Ella corre y pide auxilio, contando con la fortuna de toparse con la profesora de Química, quien, sin mediar palabra toma una toalla higiénica de su bolso, la coloca en el entorno de la herida, de la estudiante, intentando detener el derrame sanguíneo, esfuerzo infructuoso por las características de la cortada.

La profe, pese a la adversidad emocional acaecida por las complicaciones que presenta una gestante a las 34 semanas de gestación, porque ya estaba en sus 34 semanas de gestación, corre y compromete a uno de los docentes que bajaba en su carro particular, rumbo a la residencia. Lo primero que pregunta el docente conductor es por la ambulancia y por los padres de familia de la alumna, ante lo primero la respuesta es: ¡nada que llega la ambulancia y la niña se está desangrando”. Frente a la gravedad de los hechos y a la ausencia de los padres, el docente, sin pensar en las consecuencias civiles y penales que acarrea transportar un herido, en este caso al hospital, la sube junto con dos policías bachilleres y la corre a urgencias.

Mientras la niña Mariela se alivia, su madre pide la intervención de Medicina Legal y con ese dictamen llega al colegio a pedir cuentas por lo ocurrido. La agresora, por su parte, no abandona las clases, vuelve al día siguiente al colegio, generando su presencia una serie de cuestionamientos entre docentes, estudiantes y padres de familia, porque lo esperado por estos agentes educativos era punición inmediata del acto, con una sanción ejemplar.

Ninguno de los docentes y directivos sabía hasta ese momento, que Jovita ese niña admirada por sus ojos grandes, por su cabello largo y bien desenmarañado, por ese cuerpo gallardo e impoluto y por su actitud ciudadana, había sido habitante de la calle en Bosa, que su madre la tenía abandonada, que al padre no lo conocía y que estaba en el entorno del colegio habitando con una tía, precisamente huyéndole a la persecución del parche que la vio emerger como la flor del Loto.

Ante la incomodidad de muchos actores de la comunidad educativa, Jovita es interrogada por los actores inmersos en el Debido Proceso haciéndose acreedora a una sanción pedagógica. Mariela, quien antes de la riña era “la dura”, según ella por ser santandereana, es trasladada por del plantel, por decisión de la madre. Hasta hoy, como sucede en la mayoría de los colegios, nadie sabemos de la vida y de las obras de estas dos niñas, que un día ingresaron al centro escolar con el corazón henchido de esperanzas, pero que por esas circunstancias de la violencia que empuja como el Tsunami en la plataforma continental de la escuela, se las llevó la corriente del miedo con el dolor impregnado en el corazón, con la cicatriz en el rostro y con un duelo más sin elaborar.

El túnel en que nos encontramos

Este corto relato pone de manifiesto la existencia de un serio problema que viene quebrantando la armonía en los colegios de las principales ciudades del país. Es el brío de la violencia intrafamiliar y social; es la auscultación de la incomunicación, la desesperanza, la soledad, la desprotección y el desamor que advierte Castel (personaje de Sábato en El Túnel) y que está afectando a nuestros niños y adolescentes.

Es la declaración del miedo que poseen debido a la angustia permanente, porque su vida es un paisaje de infelicidad que ejemplifica al hombre y a la mujer de este tiempo en estado agónico, entre la razón y los sentimientos. Es la puesta en escena del instituto y de la reacción primaria, en la que –como apunta Bertrand Russel, los seres humanos volvemos a los “estadios iniciales, donde no existe la humanidad sino el YO que busca ansiosamente satisfacerse”.

El túnel en Bogotá parece empezar a ver rota su penumbra. Las Secretarías de Gobierno y Educación están intentando ingresar a él y -como en la película Historia sin fin– a perseguir al hombre bestia que hostiga a niños y adolescentes, que quieren salvar al reino de la Fantasía de una peste que lo está acabando, llamada “la nada” o la violencia. La Fantasía no tiene límites y por ello Atreyu pregunta que por qué está muriendo. La respuesta de Gmork es “porque los humanos están perdiendo sus esperanzas y olvidando sus sueños. Así es como la nada se vuelve más fuerte.

La nada que no es más que el vacío que queda, la desolación que destruye este mundo. Y el antídoto es ayudar a los y a las Castel a recuperar la esperanza, porque el humano sin esperanzas es fácil de controlar, y quien tiene el control tiene el poder. La nada es también el silencio pasivo y cómplice de muchos maestros y maestras que no estallan en la escritura la realidad que nos aqueja, para que el Estado y la sociedad asuman su papel educativo asignado por la Constitución.

El antídoto es reconocer que, como lo escribe William Ospina[1], hay por lo menos un costado de la educación cuyo énfasis debería ser la convivencia y la solidaridad, antes que la rivalidad y la competencia. El antídoto es ayudarle a entender a los padres de familia, a los medios de comunicación y a los mismos niños y niñas, que la infancia no es tan solo una etapa pasajera de la vida, es también un estadio poético del alma. Esta es sin duda la tarea del comienzo de año, que parafraseando a Alicia en el País de las Maravillas, se debe celebrar todos los días.

Pedagogía, psicacogía y conviviología

Aunque hay un enrarecimiento de la pedagogía en los últimos años, enrarecimiento que Olga Lucìa Zuluaga ubica en el atardecer del siglo XX y en los preludios del XXI, es un enrarecimiento que inicia con el lanzamiento del Sputnik, es un asunto que pone la educación en medio de las relaciones políticas y económicas de las dos potencias que dominaban el mundo y cuyo dispositivo más conocido fue la Guerra Fría.

Ahí, la teorización de altura, impulsada por los desarrollos conceptuales de Comenio, Rousseau, Pestalozzi, Froebel, Dewey y otros representantes de lo que algunos llaman la Pedagogía Clásica se ve marchitada, por el verano de la especialización, por los fuertes vendavales del fundamentalismo, por la torrenciales lluvias teoría educacional y el currículo centrado en el desarrollo de la técnica en la educación.

Ese desequilibrio ambiental en la educación y en la pedagogía, aniquila en la huerta escolar la educación como el cultivo del individuo civilizado, dotado de sensibilidad moral, y en su lugar coloca al formación tecnológica: el hacer prima sobre el ser y sobre el saber. La psicología conductista, la métrica educacional y la econometría empezaron a influir marcadamente en las prácticas de la educación, postrando la educación a las demandas del mercado, desplazando al maestro a un plano de aplicador de los paquetes curriculares, diseñados por tecnócratas y lo más inquietante; desnaturalizando la acción educativa y ahuyentando el ejercicio de pensar.

Es decir, que esa reflexión sistemática sobre al educación realizada por los maestros y las maestras, a la que llamamos pedagogía, evocando a Ricardo Lucio, pareciera haber sido justipreciada por el Spuntnik. La pedagogía, valiéndonos de Foucault, se asume como los aportes a la transmisión de una verdad que tiene por función dotar a un sujeto cualquiera de actitudes, de capacidades, de saberes que antes no poseía y que deberá poseer al final de la relación pedagógica.

La psicagogía en cambio, se puede denominar como la transmisión de una verdad que no tiene por función dotar a un sujeto de actitudes, de capacidades y de saberes, como si lo hace la pedagogía, sino más bien de modificar el modo de ser de ese sujeto.

En el tema que nos tiene acá conversando, es decir el de la convivencia, el rescate de la pedagogía y el apoyo del educador en la psicagogia, son las fuentes que pueden irrigar la convivencia. El currículo formal tal como está planteado en las políticas educativas, o irriga sino requema, porque no tiene por función dotar a los estudiantes de actitudes, de capacidades, de saberes que antes no poseía y que deberá poseer al final de la relación pedagógica. Si le incumbiera no ataríamos como estamos. Al currículo formal actual no le importa modificar el modo de ser de los escolares, le importa es que ese sujeto sepa hacer.

De lo dicho hasta acá se puede colegir:

1) la convivencia no se puede abordar por los síntomas del corpus, porque el corpus lo que está haciendo es somatizando la morbilidad social  y política, asuntos estos últimos abordados por las representantes de la teorización de altura, subestimados y suplantados por los Técnicos del Saber Práctica, como los define Sartre. García Márquez[2] también ha dicho que nos hemos quedado en los síntomas, desconociendo las causas.

  1. Necesitamos fortalecer el costado de la educación del cual habla William Ospina, enfatizando en la convivencia y la solidaridad, antes que la rivalidad y la competencia, pero para ello es necesario tomar distancia del Derby, para dejar de seguir apostándole al caballo equivocado de la educación. No requerimos centauros, ni domadores sino epidemiólogo-as que coadyuven con la consolidación de la conviviologia[3], yendo más allá del antropocentrismo de la violentología.
  1. Necesitamos una práctica pedagógica que rompan los linderos de la racionalidad tánica y se instale en una pedagogía de la convivencia, donde el maestro y la maestra, escoja la línea de la acción correcta- evocando el contexto político Aristotélico del Estado griego. Esa línea de acción correcta comprenderá al menos tres componentes:
    1. Que las actitudes y las prácticas de los enseñantes lleguen a estar más profundamente ancladas en un fundamento de teoría y de investigación educativa.
    2. Que se amplíe la autonomía profesional de las maestras y de los maestros en el sentido de ser incluidos en las decisiones que se tomen sobre el contexto educacional más amplio dentro del cual actuamos, necesitamos ingeniar un dispositivo diferente al PEI, porque éste ya tiene un sabor, generado por la acidez que está produciendo la violencia en la escuela.
    3. Volver a articular las responsabilidades nuestras con la comunidad, pasando de ser artesanos intelectuales- como diría Aracely de Tezanos- a intelectuales orgánico como nos lo planteó Gramsci o trabajadores de la cual tal como lo concibió el Movimiento Pedagógico de los 80[4].
  1. La salud física y mental es una dimensión que no se puede dejar de lado en la comprensión de la convivencia. Os epidemiólogos no podemos olvidar que 44 de cada 100 colombianos tenemos algún tipo de trastorno mental leve, moderado o grave, que entre 25 y 30 educadores poseen diagnóstico siquiátrico; que 59 de cada 100 docentes están sufriendo de despersonalización dentro del ´Síndrome de Agotamiento profesional acá en Bogotá[5].

Que la salud mental en los educadores y estudiantes también está ligada a la disposición de los espacios urbanos, porque ellos tienen un impacto en la salud del cuerpo, dado que tal como están diseñados y distribuidos, generan estrés; y, el estrés engendra desórdenes oníricos, altera el sistema respiratorio, circulatorio y nervioso. En la más elemental de las situaciones, el estrés puede ser activador de comportamientos violentos, incluso criminales. El diseño de las estructuras redunda en los estados del alma y eso afecta, finalmente, el comportamiento de los humanos, la convivencia. De acuerdo con la OMS, las personas necesitan mínimo 10 metros cuadrados de área pública y la medida igualmente mínima, para una vivienda es de 60 metros cuadrados.

Supongo dentro de esta conclusión, que cuando hablamos del Derecho a la Educación en Bogotá y en Colombia, específicamente con la obligatoriedad de la Asequibilidad y la Accesibilidad, hemos consultado la Norma Técnica Colombiana (NTC) 4595 (ratificada por el ICONTEC, editada en el año 2000 y reeditada en el 2006 por el MEN, dentro del escuadre de la Revolución Educativa) en la que los ambientes de aprendizaje se clasifican en Ambientes Pedagógicos Básicos y Ambientes Pedagógicos Complementarios y, cada uno estipula una medidas mínimas exigibles, para poder llevar a cabo el aprendizaje, pero aquí el maestro razonador, exigente de la garantía de sus derechos y los de sus alumnos, no hace figura, lo hace el conformista, por eso es necesario volver a la teorización de altura expuesta por nuestros clásicos de la pedagogía.

Quedan muchas cosas por enunciar con relación a la convivencia, pero comprendemos que este es un loable intento de acercar voces para ese concierto, a través del CEID, requerimos muchos más momentos y escenarios donde nosotros y nosotras  digamos lo que tenemos que decir, un concierto en el concluyamos que “Todavía nos queda un país de fondo por descubrir en medio del desastre, una Colombia secreta que ya no cabe en los moldes que nos habíamos forjado con nuestros desatinos históricos” Un concierto en el que no repitamos lo que otros coreemos, sino un concierto en el que el título original traiga a nuestra memoria las enseñanzas del maestro de Simón Bolívar: “O inventamos o erramos”.

José Israel González Blanco.

Trabajador Social. Colegio Distrital Nuevo Horizonte

Bogotá DC, abril 12 de 2011

Ver también: Pedagogía y la ciencia o tratado de la convivencia, de José Israel González Blanco. Revista Educación y Cultura N0 91

[1] OSPINA, William (2010) Preguntas para una nueva educación. Bogotá DC, Revista Número 67.

[2] GARCÍA  MÁRQUEZ, Gabriel (2003) La patria amada aunque distante. Medellín. U de Antioquia

[3] Consultar escuelapais.org/index.php?…conviviología…

[4] RODRÓGUEZ, Abel y otros (2002). Veinte años del movimiento pedagógico 1982-2002. Entre mitos y realidades. Bogotá: Cooperativa editorial magisterio/ Corporación Tercer Milenio.

[5] Véase: TORRES OSPINA, Pedro, GONZÁLEZ BLANCO, José Israel y otros (2009) Salud Mental Cooperativismo y Educación. Bogotá, editorial Códice

El Maestro partero…

Hoy, en el Día del Educador, podemos hacer el ejercicio analógico de emparentar el oficio del maestro con el de la partera. ¿Qué hace una partera? “Llevar hacia fuera lo que aún está en germen”. Eso es lo que etimológicamente significa educar. Y eso es, según Sábato, lo que “muy raramente se lleva a cabo, y tal vez es el centro de todos los males de cualquier sistema educativo.”

El que rara vez se lleve a cabo no es por la noble docta ignorantia, no, es muchas veces por la actitud, por la conciencia y por el sentido que se le viene dando a la escolarización, porque el partero tiene los saberes, las herramientas, los medios, la sala de parto, la asepsia, la criatura en sus manos, el ajuar, los padrinos, la cunita y hasta la Pila Bautismal. ¿Para qué? Para asistir la vida, no para darla, porque el maestro no es dador de vida, es potenciador de ella.

En ese oficio de partero se pueden avizorar tres momentos; el primero atinente al trabajo propedéutico para llevar hacia fuera lo que aún está adentro; el segundo, el trabajo de parto que es el puente entre el afuera y el adentro y, el tercero, el alumbramiento. La puesta en escena de estas tres etapas exige del partero, al decir de Fernando Vásquez, no temerle al contagio, disponer de una enorme capacidad de aventura y de riesgo, poder resistir con paciencia los ritmos de la gestación y hacerlo sin violentar los tiempos, no caer en el error de aquel mortal que se condolió de la crisálida y le rompió, a destiempo, la membrana dejándola inútil para siempre. Un partero no renuncia al humor, ni a su espíritu festivo y juguetón, así los quejidos de la criatura lo pongan nervioso o le indiquen que no palpita bien el corazón.

El trabajo propedéutico consiste en preparar sicológica y epistemológicamente a los estudiantes para vivir, para seguir estudiando, para germinar ideas y parirlas en el periplo de la existencia. El parto, es un proceso lento, repleto de incertidumbres y colmado de asombro, esa fuente de la filosofía, según Platón, que surge ante lo ignoto. Aquí el partero está preparado para romper el cordón umbilical, para forzar la salida si es el caso, en sí, listo a romper las barreras para que la vida-sabiduría fluya. En el parto importa mucho la palmada, el contacto piel a piel, el abrazo y no puede faltar la palabra acariciadora, el gesto consentidor y la parodia cotidiana.

Y llega el alumbramiento, luego de la propedéutica y del parto. La vida se hace sentir y se deja ver, eso es lo que está en juego en las manos, en la mente y en el corazón del maestro, parafraseando a Pestalozzi. El llanto, la búsqueda de calor, la rebeldía ante lo inhóspito, por la expulsión de El Paraíso, como le ocurrió a Adán y a Eva, el balbuceo, el gateo, los primeros pasos, el lenguaje articulado y erguirse la criatura, son señales que le dicen al partero: ¡caminemos hacia el horizonte!…y si los males están en el parto, ¡a ser mejores parteros de sueños, deseos, esperanzas y de nuevas realidades!

¡Feliz Día compañeros!

Con sentimientos de admiración y aprecio,

José Israel González B.

Bogotá DC, mayo 15 de 2013