Colombia Humana: ¿una dama que sonríe o un tigre hambriento?

En la culminación del proceso electoral, que se ha dinamizado en Colombia durante el año 2018, vale la pena echar mano de El valor de elegir y, dentro de este , de la reflexión que aporta Savater ( 2003, p. 31) sobre la incertidumbre y la fatalidad. Las posiciones acerca del camino a tomar en segunda vuelta son variadas, debatiéndose entre el voto en blanco, la abstención y el sufragio por uno de los dos candidatos. En los tres planos, la fatalidad y la incertidumbre se auscultan, en muchos momentos, con juicios de valor a priori, sobre todo desde los medios masivos de comunicación hegemónicos.

Más allá de los resultados cuantitativos del domingo 17 de junio, La Colombia Humana postula un paso hacia adelante, ninguno hacia atrás. Cualquiera que sea el resultado electoral, esa travesía es apenas la conquista de una grada en la larga escalera que tenemos que transitar hacia el rescate de Colombia. Esa nación que ha estado secuestrada por corruptos y gobiernos que le siguen apostando a la violencia, a la destrucción del ambiente, al clientelismo, al atraso, a la ignorancia y a la dependencia de gobiernos como el de Estado Unidos.

El ascenso al que le apuesta Colombia Humana es hacia la justicia social, el respeto a la vida en todos los órdenes, a la conservación de la naturaleza y a la potenciación de los Derechos Humanos y de la educación. Los constructores de un nuevo proyecto de país tenemos claro, como lo expuso Lao-Tse, que: “Un viaje de mil millas comienza con un primer paso” (Citado por González, 2013) y ahí andamos, porque “somos andando” (Freire, 1994).

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Para la Colombia Humana, “la verdad está en el viaje, no en el puerto” (Galeano, 1998, p. 336) y “no hay más verdad que la búsqueda de la verdad”. Un viaje con muchas adversidades y tropiezos, pero saturado de significativas lecciones que fortalecen una Colombia incluyente y soberana. En este periplo ha quedado al descubierto que, verbi gracia, los ricos se han unido para defender sus intereses económicos y el poder político, sin principios éticos ni contemplaciones morales, y por encima del circo y las pataletas que protagonizaron en años anteriores cuando vociferaban unos contra otros y hacían creer al pueblo que eran adversarios, cuando en verdad “son los mismos con las mismas”.

La historia “de Bronce” y la historia de los oprimidos está plagada de ejemplos de este tipo de alianzas a nivel regional y nacional, en distintas épocas. A mediados del siglo pasado, una coalición de los partidos liberal y conservador impuso la dictadura militar de Gustavo Rojas Pinilla “como una suerte de ensayo de lo que sería el Frente Nacional.” (Ospina, 1999, p. 41). El general comprendió que el Estado podía servir a los fines del pueblo y por esa vía construyó una amalgama de obras benéficas para los gobernados, hecho que incomodó a los “irreconciliables” partidos tradicionales, quienes se convirtieron en “un solo hombre” para, con dos colores y la misma ideología, impedir que el poderío se les saliera de las manos.

Años después, el General y “la capitana” participaron con la Alianza Nacional Popular [ANAPO] en “una aventura electoral que puso en peligro la dominación bipartidista, y obligó al democrático Frente Nacional a modificar los resultados electorales” (Ospina, 1999, p. 42) la nocahe del 19 de abril de 1970, “cuando, en opinión de varios analistas e investigadores, se fraguó el más escandaloso fraude electoral del siglo veinte.” (Téllez, 2013) en favor de su candidato “con cifras llegadas de remotas provincias” (Ospina, 1999, p. 42). Lo del fraude en elecciones no es un embeleco, ha sido una experiencia en la historia de Colombia.

Con base en lo expuesto y retomando a Savater (2003), viene a colación el relato de Stockon acerca de ¿La dama o el tigre? (1989), en el que un  joven que ha cometido el delito de amar a la hija de un rey semibárbaro, quien administraba justicia de manera espectacular y caprichosa, fue condenado. El día que determinó su majestad, el condenado era conducido a la ordalía y el pueblo, apostaba sentado en la gradería de la plaza del rey, esperaba que el hombre saliese por una de las dos puertas a enfrentarse con una disyuntiva:  tras una de las puertas, se encontraría con un hambriento tigre, tras la otra, con una hermosa dama. El único que sabe qué se esconde detrás de cada puerta, es el rey. Si abre la puerta donde está el tigre, sin duda será descuartizado, y si abre la otra, se casará con la dama.

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En la gradería del país, esperando que el condenado contrario a la incertidumbre del reo y de los espectadores, Colombia Humana si sabe detrás de cuál puerta está el tigre, cuáles son las características de sus fauces, cuáles son las presas preferidas y advierte sobre la depredación que causará el felino, su domador y la jauría que saldrá a la plaza del rey para acabar de devorar la zoología, la minería y la biología del hermoso bosque llamado Colombia donde “el verde es de todos los colores”. En este sentido, la fatalidad está anunciada y la incertidumbre despejada.

La Colombia Humana puede asumirse como la dama que sonríe y no la que frunce el seño, el rostro femenino que sigue saliendo a la plaza de los oprimidos, de los campesinos, de los jóvenes, de los niños, de los indígenas, de las mujeres, de los excluidos, de los empresarios, de los Verdes, de los industriales y comerciantes, de los abstencionistas, de los azules y de los rojos que han comprendido que las guerras civiles del pasado y la violencia no fue entre liberales y conservadores sino que fue “una violencia entre liberales pobres y conservadores pobres, mientras los ricos y poderosos de ambos partidos los azuzaban y financiaban su rencor, dando muestras de una irresponsabilidad social infinita. La Violencia no podía ser una iniciativa popular, pues no iba dirigida contra quienes se lucraron siempre del pueblo” (Ospina, 1999, p. 36).

La Colombia Humana en el proceso electoral no es un cuento que deja el desenlace a merced del lector, o del espectador como en la obra de Stockton. La Colombia Humana se ha casado con el pueblo y éste no puede dudar en su identificación, como le ocurrió aquel príncipe Disipador de dudas (Stockton, 1985, p. 23) que no sabía con quien había contraído nupcias y tuvo que adivinar. El ciudadano colombiano no puede vacilar en escoger a la dama que sonríe en vez de a la que frunce el entrecejo porque si opta por la segunda, o bien recibe el castigo de la afilada hoja que porta el disipador, o bien se convierte en apetitosa ingesta de la fiera.

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Compatriotas: sea cual fuese el resultado de las elecciones presidenciales, el ascenso de la Colombia Humana sigue extendiéndose como la enredadera. La verdad se sigue cultivando en el viaje. Estamos ad portas de ascender un escaño hacia la presidencia con la convicción de que ese no es el puerto de llegada, porque el puerto que nos dirigimos está más allá; en la cima de la escalera está una Colombia auténticamente democrática y soberana. La Colombia Humana necesita tiempo, demanda más compromiso, requiere mirarse a sí misma para mejorar el rostro que algunos ciudadanos nos critican. Al fin y al cabo, como lo dijo Eduardo Galeano.“somos lo que hacemos para cambiar lo que somos” (Galeano, 1983). La apuesta de la Colombia Humana es por la dama, no por el tigre.

José Israel González Blanco

@ocavita

ocavita2012@gmail.com

Fuentes consultadas

Freire, P. (1994). Cartas a quien pretende enseñar. (S. X. Editores, Ed.). Madrid.

Galeano, E. (1983). Voces de nuestro tiempo. (EDUCA, Ed.). San José.

Galeano, E. (1998). Patas arriba. La escuela del mundo al revés. (Siglo XXI editores, Ed.). México.

González, J. (2013, July). Currículo … padres de familia. Senderopedagogico.Blogspot.Com. Retrieved from http://senderopedagogico.blogspot.com/2015/04/

Ospina, W. (1999). ¿Dónde está la franja amarilla? (Editorial Norma, Ed.). Santa Fe de Bogotá.

Savater, F. (2003). El valor de elegir. (Ariel S.A, Ed.). Barcelona.

Stockton, F. (1985). El disipador de dudas. (S. S.A, Ed.). Málaga España.

Stockton, F. (1989). ¿La dama o el tigre? (Producciones Gráficas Editoriales, Ed.). Barcelona.

Téllez,  J. (2013). La noche en que Lleras R. reconoció el triunfo de Rojas. El Espectador. Retrieved from https://www.elespectador.com/noticias/nacional/noche-lleras-r-reconocio-el-triunfo-de-rojas-articulo-417039

 

La verdadera crisis electoral no está vestida de verde

Los colombianos en estos momentos asistimos a una nueva crisis política de la nación, centrada específicamente en lo moral y en lo ético. Es una crisis entendida no como la culminación de un proceso, sino como el comienzo de la imposición de “algo nuevo en la sociedad” (Gutiérrez G., 1998, p. 264). Esa novedad concatena, al menos cuantitativamente, cerca de diez millones de electores que el pasado 27 de mayo optamos por propuestas en lo afín al nuevo presidente y vicepresidente, con una mirada de país distinta a la que hemos tenido durante muchos años.

Con base en los resultados electorales aparece otra crisis, sobre todo para los votantes de los candidatos perdedores. Instrumentalmente, la situación de los ciudadanos se resuelve con: el voto en blanco, la abstención o la adhesión a uno de los dos candidatos que pasaron a la segunda vuelta presidencial. La gran mayoría de los ciudadanos prosélitos de los candidatos finalistas mantienen su apoyo.

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Hasta este punto, la situación no parece complicada, pese a la inmoralidad y falta de ética de la registraduría ante el fraude electoral que ella niega amparada en lo legal. No obstante, para quienes hemos nacido en la laguna de la violencia y hemos crecido en el cauce de los ríos de sangre, la desembocadura que pueda tener la elección del nuevo presidente es motivo de preocupación. El meollo del asunto, más allá de lo político, lo cognitivo y lo emocional, es de corte moral y ético porque se trata elegir entre dos opciones contrarias.

Una de las opciones significa el retorno a la guerra, al sostenimiento de la corrupción, mantener el atraso, la pobreza, la destrucción de lo poco que queda de lo público y de la naturaleza. Mientras que otra, prefiere mantener la Paz Positiva (Galtung, 1984) con todo lo que ella engloba: “igualdad en la distribución de la riqueza y erradicación, por lo tanto, de la pobreza, resolución pacífica de los conflictos y cooperación a todos los niveles, respeto por la naturaleza, desaparición del analfabetismo y de la fabricación de armamento, etcétera” (Kant, 2011, p. 10).

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No debería haber duda de que la mejor opción es la segunda, al menos para quienes le apostamos con el sufragio a las candidaturas alternativas. Pero la duda existe y crece exponencialmente. En este marco de reflexión pasamos de lo moral a lo ético, en cuanto que la o el ciudadano que escruta debe ser consciente del beneficio o el daño su decisión le ocasiona al país.

Lo más atroz de las cosas malas de la gente mala es el silencio de la gente buena” decía Gandhi. Ese silencio disfrazado de “neutralidad” y manifiesto a través de la abstención o del voto en blanco, no favorece al país, no en el actual momento histórico. Al contrario, coadyuva al continuismo de la guerra, al sostenimiento de la corrupción a partir del atraso, la pobreza, la destrucción de los pocos bienes públicos que nos quedan, la ruina de la naturaleza y al desmoronamiento de la esperanza, la cual se sobrepone a los males de una clase de gobernantes sin ética, sin moral y sin vergüenza.

Así que la ética nos sirve “para recordar que es más prudente cooperar que buscar el máximo beneficio individual” (Cortina, 2013, p. 93). Cooperar con el rescate de un país que durante siglos ha estado secuestrado por malos gobiernos que han buscado y logrado enriquecerse, por la imposición de la guerra y por el engaño del régimen: es el llamado que la realidad colombiana hoy pide a gritos a quienes deliberadamente promueven el voto en blanco o la abstención. “Hacer sin mirar a quien se daña, no es libertad” (Cortina, 2013, p. 100) y si algo requiere Colombia es libertad y bienestar.

El proceso electoral que ha transitado por el escenario nacional durante el 2018 y la movilización de la ciudadanía en busca del cambio de modelo de gobierno acreditan el proceso de crecimiento de colombianos, con consciencia, coraje, dignidad y decisión para dejar atrás las descoloridas franja azul y roja de los partidos tradicionales y responder, en la praxis, esa pregunta que nos está haciendo la historia: “Ahora que el rojo y el azul han dejado de ser un camino, ¿Dónde está la franja amarilla? (Ospina, 1999, p. 78)”.

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La franja amarilla está ondeando la transformación de la injusticia en justicia social, la inequidad en equidad social, la violencia y la guerra en paz positiva, la corrupción en manejo honrado de lo público, la ignorancia en educación gratuita para todos, la exclusión en inclusión, y despertando la potencialidad de ese “90 por ciento de la gente colombiana” que “es amorosa” (Llinás, citado en González, 2016). La franja amarilla le está apostando a la democracia auténtica a través de una nueva forma y un nuevo fondo de gobernar, en esta coyuntura, mediante la Colombia Humana.

La Franja amarilla ha nacido y ha crecido con la violencia pero no se resigna a seguir en ella. Ha comprendido el juego perverso que la oligarquía colombiana ha instaurado durante siglos para sotenerse een el poder: desde la Guerra de Los Mil Días, pasando por El Bogotazo, la dictadura de Rojas Pinilla, el Frente Nacional y la “paz” represiva( Ramírez-Orozco, 2012). Si, la misma que, agenciada por los gobiernos de López Michelsen y Turbay Ayala, promovía la criminalización de la protesta liderada por movimientos sociales.

Esa Franja Amarilla también ha atravesado el intento de “la paz objetiva” de Betancur, la desmovilización del M-19, del Quintín Lame, de una parte del Ejército Popular de Liberación (epl) y el Partido Revolucionario de los Trabajadores; la constituyente de 1991; “El plan garrote”, en el que Bogotá y Washington firman el Plan Colombia y como consecuencia el fenómeno del narcotráfico entra a afectar la lucha armada; los episodios de el Caguán en el gobierno de Pastrana; las desmovilización de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) y el nacimiento de la Bacrim; y, por último, los Acuerdos firmados en la Habana con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia.

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La Franja Amarilla, en estos tiempos de crisis moral tiene claro que ni la “neutralidad”, ni la pasividad, ni la pusilanimidad le sirven a Colombia para salir de la violencia y poder avanzar en la conquista de la democracia auténtica. La Franja Amarilla, recordando a algunos pasajes de la Divina comedia (Alighieri, 1963), tiene conciencia de que, en tiempos de crisis moral: “los confines más oscuros del infierno están reservados para aquellos que eligen mantenerse neutrales”, por medio del voto en blanco o la abstención.

Para la mayoría de colombianos que estamos en la Franja Amarilla “todavía nos queda un país de fondo por descubrir en medio del desastre, una Colombia secreta que ya no cabe en los moldes que nos habíamos forjado con nuestros desatinos históricos” (García, 2003). El país de fondo es como el molusco y la concha del molde forjado con los desatinos históricos. En ese sentido, es en los momentos actuales que “hay que vivir para edificar la casa (Bachelard, 2000, p. 142). Esa es la invitación: dejemos atrás el molde, apostémosle a la vida, aprovechemos esta oportunidad que venimos construyendo y transformemos los destinos históricos que dibuja la guerra en una Colombia Humana.

Referencias

Alighieri, D. (1963). La divina comedia. (Ediciones Selectas S.R.L, Ed.). Buenos Aires.

Bachelard, G. (2000). La poética del espacio. (F. de C. Económica, Ed.). Santa Fe de Bogotá.

Cortina, A. (2013). ¿Para qué sirve realmente la ética? (Paidós, Ed.). Madrid.

Galtung, J. (1984). Hay alternativas. (Técnos, Ed.). Madrid.

García, G. (2003). La patria amada aunque distante. Universidad de Antioquia. Retrieved from https://books.google.com.co/books/about/La_patria_amada_aunque_distante.html?id=N_tCYgEACAAJ&redir_esc=y

González, J. I. (2016). Escuela, conflicto y paz. (Instituto para la Investigación Educativa y Desarrollo Pedagógico, Ed.). Bogotá DC.

Gutiérrez G., R. (1998). Insistencias. (A. S.A, Ed.). Santa Fe de Bogotá.

Kant, I. (2011). Kant. Por la paz perpetua & ¿cómo orientarse en el pensamiento? (E. B. S.L, Ed.). Barcelona.

Ospina, W. (1999). ¿Dónde está la franja amarilla? (Editorial Norma, Ed.). Santa Fe de Bogotá.

Ramírez-Orozco, M. (2012). La paz sin engaños. Estrategias de solución para el conflicto colombiano. (Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM)., Ed.). México.

 

A FECODE, en sus 59 años

Manuel Mejía Vallejo, en 1985, al recibir su doctorado honoris causa -otorgado por la Universidad Nacional de Colombia, decía que en nosotros los latinoamericanos, escribir es un deber cívico y político; así sea por “instinto de conservación”.

Ese ejercicio lo debemos ejercer hoy los maestros de Colombia, en deferencia al cumpleaños de Fecode, como reconocimiento a una organización que es patrimonio de los colombianos, ejemplo de dignidad, resistencia, lucha organizada y de sobrevivencia, pues es una organización que nace con la guerra, crece con ella y pese a tan necrófila situación, durante su existencia, le ha apostado a la Paz con justicia social, a la defensa de: los derechos de los maestros, la Educación como Derecho Fundamental, el bien público y en general a los derechos de los colombianos.

La siguiente reflexión, que acata el “deber cívico y político” y el “instinto de conservación” del que nos habla el creador del “pueblo de Balandú”, es un homenaje a Fecode en sus 59 años. Gran parte del texto fue elaborado y publicado en el año 2015, como un llamado de atención al magisterio a defender los logros alcanzados en ese año, mediante el paro, resultados que hoy se pueden valorar mejor que en ese momento.

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Todos hemos escuchado hablar mucho de la fábula de la gallina de los huevos de oro, poco, quizá, del maravilloso ganso de plumas blancas, que ponía huevos de oro; y seguramente, que no le es desconocido el relato del odre de los vientos, en el paso de Ulises por la isla de Eolia.  Partiendo de esa inconclusa hipótesis correlacional, quiero provocar una nueva reflexión, esta vez acerca del valor de “tres personas distintas” en un solo sentido verdadero: Fecode, la ADE y la CUT

FECODE y ADE: Aves de los huevos de oro.

El genotipo de estas organizaciones sociales lo componen genes y cromosomas de maestros y maestras, quienes, en el año 1959, exteriorizan su composición fenotípica como cuerpos que defienden los derechos de sus asociados.

En el año en que Fecode recibe su registro civil de nacimiento (24 de marzo de 1959), el ADN de esa promisoria criatura denominada: Asociación Distrital de Educadores (ADE), nacida el 17 de junio de 1957, es afectada por un mutágeno biológico, conocido con el nombre del Sindicato de Institutores de Bogotá (SIB), fundado en 1962 por un sector de docentes conservadores, defensores de las políticas del gobierno distrital y nacional, organismo que no solo intentó alterar las secuencias fenotípicas del hospedador sino decrecer la reserva aurifica de lo que hoy es la gallina de los huevos de oro.

Mutogénesis como la referida no ha sido la única, aunque si la primera, ni será la última que atente contra el ADN de las organizaciones sindicales de izquierda. Son varios los ejemplos, pero tal como acontece en la naturaleza viviente, los organismos sociales han podido crecer, porque han hecho de sus adversidades potencialidades y este es el reto que nos corresponde asumir en estos momentos de crisis, para impedir que algunos labriegos y mercaderes del capitalismo, empotrados en los sindicatos paralelos, degüellen a la gallina y el ganso de los huevos de oro.

Fecode y los sindicatos filiales son una herencia política, cultural y social que nos han otorgado los valientes creadores; y, como toda herencia que se valore, no se debe malbaratar; al contrario, nos corresponde cuidar y mejorar porque, como se ha dicho, es elevado el costo que el magisterio ha pagado en: dolor, sufrimiento, hambre, persecución, vilipendio, represión, ostracismo, prisión y muerte.

Esa mina de oro que atesoran y auscultan las organizaciones gremiales del magisterio, no se puede someter al extractivismo minero, tal como lo viene haciendo la locomotora minera. Ese tesoro hay que protegerlo como la ostra cuida la perla porque, literalmente, Fecode y los sindicatos que la conforman, son ostras constituidas con el nácar de la lucha incansable y ejemplar.

Son aves perseguidas por el valor de sus huevos a las que los cazadores del capitalismo salvaje las tienen en la mira para extinguirlas. En esta historia de cacería neoliberal, los leones y las leonas del magisterio no podemos glorificar al cazador con el sindicalismo paralelo, ni con la destrucción de la Federación, porque tenemos nuestros propios historiadores, probablemente falta conocer más la historia y a los legendarios leones darla a conocer, para vigorizar las aves.

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Paralelismo sindical, clientelismo, oportunismo y politiquería.

En la travesía de Ulises, de Troya a Itaca, los viajeros exploraron dos curiosas situaciones: la de los lotófagos y la ayuda de Eolo. En el primer caso, los hospitalarios habitantes embriagaron a los exploradores, con los frutos de loto, tanto que dejaron de pensar en su misión, en el regreso a la patria y en el olvido de su país, poniendo a Odiseo en apuros.

En el segundo, el dios de los vientos le ofreció ayuda al esposo de Penélope, sobresaliendo el hecho de guardar, en un odre de piel de toro, los vientos desfavorables, aliviando así el desplazamiento. No obstante, remeros y expedicionarios, en alta mar, creyendo que el odre era un regalo de oro y plata, que Eole le había cedido a Odiseo, lo abrieron, desatándose una violenta tormenta que dificultó el avance hacia la isla.

“La historia de los vencidos” muestra que el paralelismo sindical, el clientelismo, el oportunismo, la politiquería y el desconocimiento de la historia, en las organizaciones gremiales, son los vientos desfavorables que se guardan en la inconsciencia de algunos directivos sindicales. “La historia de Bronce” los adula como admirables líderes.

El paralelismo sindical, el clientelismo, el oportunismo, la politiquería y otros vicios de la dirigencia sindical son los vientos que han puesto a tambalear la barca que, en el caso que nos ocupa, se lanzó a las aguas del convulsionado océano a finales de 1950. Paralelistas sindicales, clientelistas, oportunistas de derecha y de izquierda, politiqueros y desconocedores, en la praxis, de la historia de nuestro fenotipo, son lotófagos que quieren pescar en el mar revuelto por tormentas como las negociaciones, desconociendo que hay mucho mar por recorrer, olvidando que el magisterio no se puede embriagar y quedar ahí en la costa de Eolia, relegando la misión para la cual fue creada Fecode y la ADE.

No hay duda, eso si, que algunos remeros, a quienes los viajeros les hemos otorgado el poder para bogar la barca, se han equivocado, no han sido coherentes, poniendo en riego el viaje y nos hemos equivocado, algunos viajeros, al seguirles confiriendo el poder de estar al timón, a sabiendas de los errores se siguen cometiendo y conscientes de que hay mejores tripulantes.

Al estilo de las Enseñanzas de don Juan, hemos caído en la “yerba del diablo”, porque no la hemos sabido usar. La “yerba del diablo” tiene cuatro cabezas: la raíz, la mas importante, por la que se conquista el arbusto; el tallo y las hojas es otra cabeza, con ella se curan enfermedades; las flores, que vuelven locos a los hombres, es la tercera cabeza; la semilla es la cabeza más poderosa, es la “cabeza sobria”, la única capaz de fortificar el corazón y estimular el conocimiento en el hombre.

La semilla es la síntesis de la planta, es la génesis que le da continuidad a la vida.

Cojamos entonces la yerba por la raíz y usemos las semillas, no requerimos tocar el tronco ni las flores porque no estamos enfermos ni queremos enloquecernos. Paralelistas sindicales, clientelistas, oportunistas de derecha y de izquierda, politiqueros y desconocedores, en la praxis, de la historia de nuestro fenotipo, parece que están embriagados con loto y con el elixir de la “yerba del diablo”. A ellos hay que ayudarlos, impidiéndoles el consumo de esas dosis impedidas por la ética de las organizaciones, porque eso “malogra a los hombres…los hace dominantes, caprichosos y débiles en medio del gran poder” (Castaneda, 1969, 76).

Las fabulas también nos enseñan que la avaricia y la ambición llevaron al labriego y al mercader a cometer el irreparable error de matar a la gallina de los huevos de oro y al maravilloso ganso de plumas blancas. Convocar a la desafiliación de los sindicatos y de la federación es declararse poseído por la tercera cabeza de la “yerba del diablo”, es afilar el cuchillo, en la piedra de la clase burguesa, para degollar la gallina y el ganso proletarios, por los mismos proletarios, como si nosotros no supiésemos que ese es un juego perverso en el cual no vamos a caer, porque a pesar de las turbulencias del viaje y del mareo que nos cause la incorrecta navegación de algún tripulante, actuamos bajo la egida de la cuarta cabeza, la cabeza que fortifica, la sobria, la que no intoxica.

Fecode, ADE, CUT y los sindicatos filiales no pueden seguir dejando que la “yerba del diablo” se consuma con la regulación del neoliberalismo. Les corresponde, reconocer que hay nuevas semillas, que hay una generación de relevo, no inferior al 40% de maestras y maestros, ansiosos de poder.

En ese reconocimiento, los directivos sindicales, que deben transformarse en dirigentes, acudiendo a un concepto gransciano, no pueden auspiciar con su actitud incorrecta, algunas veces, con la indiferencia, en otras con la ignorancia en determinaos momentos, que la gallina y el ganso sean degollados, porque “bien o que mal”, como se expresa en el argot popular, “nos hemos suplido”, por mas de medio siglo, de sus huevos y si cuidamos esos bípedos con plumas, sin atropellar su proceso, tendremos huevos de oro para largo rato, pensando en que los quilates le den mas brillo, propendiendo porque suban el peso, que no se rompan ni se agüeren, sino  que ensanchen la producción.

Fecode, ADE, CUT y los sindicatos filiales – parafraseando a Gibran: Ustedes son los arcos de los cuales sus maestros, como flechas vivas, somos enviados. El arquero ve el blanco en el paso del finito, y quien los dobla a ustedes, con su fuerza, para que sus flechas vayan raudas y lejos. Que su torsión, en la mano del arquero, haga horma políticamente, porque, así como el arquero ama la flecha que vuela, así también ama el arco que se tensa. Somos arco y flecha.

Ejemplos como la creación de las cooperativas del magisterio, en las que la ADE, por citar el caso más cercano, fue fundadora de la Cooperativa de Ahorro y Crédito del Magisterio de Bogotá Distrito Especial Ltda- CODEMA, al lado un reducido número de educadores. Cincuenta años después, la semblanza del fenotipo, la satisfacción es muy positiva. El balance social muestra, en el año 2017, una ejecución de veintinueve mil quinientos millones de pesos y un balance financiero que supera los trece mil millones de pesos, sin registrar acá todos los apoyos individuales, familiares y colectivos que no son cuantificables en dinero.

En el decenio del 90, Bogotá asistió al ingreso de una generación de maestros de relevo, muy entusiastas, combativos, estudiosos, constantes, beligerantes y decididos. Lograron arrancarle al gobierno distrital, al lado de “la gallina de los huevos de oro”, el nombramiento en propiedad, sin examen de ingreso. Varios de esos líderes hoy integran la junta directiva del sindicato y de al Federación.

Fueron muy incisivos en la lucha: realizaron tomas de entidades públicas, emisoras, calles; trabajaron, hombro a hombro con las comunidades educativas y con los maestros del único estatuto docente existente (Decreto 2277 de 1979); se asesoraron jurídicamente y estudiaron, con ahínco, la historia del movimiento sindical, de las organizaciones populares y nunca fueron inferiores a los retos de la organización: la fortalecieron, no intentaron destruirla y hoy están en el encéfalo y son médula espinal de la misma.

Consumados los recientes acuerdos Fecode- MEN (2015 y 2017), afloran una serie de manifestaciones de inconformismo por los resultados del paro, tanto que a los directivos de los sindicatos y de Fecode se les endilga la irresponsabilidad de haber levantado un movimiento en “el momento menos oportuno”. En ese ir y venir de acusaciones, dirigentes de los otrora “maestros provisionales” fueron vetados “por las masas”, en algunas asambleas por “traición al movimiento”.

De este accionar, sobresalen dos aspectos a interrogar: ¿Qué pasó en el tránsito de la base magisterial a la directiva de ADE y de Fecode, de unos dirigentes en antaño combativos y revolucionarios? Las nuevas fuerzas que están intentando constituir el paralelismo sindical y la “recuperación” de la ADE y de Fecode, para “el magisterio”:

¿Qué comportamiento político y ético están asumiendo con las bases, para que la historia no se repita y para no llevar al magisterio a la debacle aniquilando la organización sindical distrital y nacional? ¿Acaso el enemigo de clase no es la rancia burguesía liberal- conservadora y la hidra capitalista?

Finalizo diciendo, que para la mayoría de los maestros de Colombia es claro, que la generación de relevo del magisterio es la que está llamada a ponerse al frente de la corbeta. En esa racionalidad, carece se sensatez herir a la gallina y al ganso de “los huevos de oro”, porque con las aves muertas la muchedumbre no camina ni enseña a caminar. Hemos caminado y hemos enseñado a caminar, tal como las comunidades lo han reconocido a lo largo de la existencia.

El deber ético y político es cuidar esa herencia y acrecentarla, como lo hace el buen hijo. Fecode es un patrimonio de lucha de los colombianos y un ejemplo para América y para el mundo. Odiseo, en el desembarque en la isla de Eolo, al ver el comportamiento de sus acompañantes: ebrios con los lotófagos, no los abandonó, los llevó al banco de los remeros, ni su obstinada negativa ni sus lágrimas de rey se lo impidieron.

Fecode, sus sindicatos filiales y los asociados debemos aprender de Ulises, máxime si hay un nutrido grupo de docentes ansiosos de poder. A ellos hay que atenderlos e invitarlos a que conquisten la planta por la raíz, sin darle golpes con la pala, a que no se dejen hechizar con el tallo, con las hojas y con las flores de la “yerba del diablo”, acompañarlos a que piensen y actúen con la cabeza más poderosa: la cabeza de las semillas, la “cabeza sobria”, la única capaz de fortificar el corazón y el intelecto.

Estanislao Zuleta, solía decir, que no hay que confundir las causas de las cosas con las condiciones que las hacen posibles. Es evidente también que los maestros noveles vienen avanzando, como debe ser, en el escalamiento de docentes de aula, a directivos del sindicato, pese a las adversidades administrativas. Hoy, en el caso de Bogotá, hay 3 noveles en la directiva y para el próximo Comité Ejecutivo de Fecode se potencian entre uno y tres, pero dentro de dos lustros tanto en los sindicatos filiales como en el ejecutivo serán mayoría, pues en eso consiste el relevo generacional.

El magisterio colombiano está en mora de del aprender del Buen Vivir/Vivir Bien como el otro mundo posible. La manera como los zapatistas resisten, cambia el mundo, construyen cosas nuevas, como han asumido el uso de tierra recuperada de los terratenientes, las formas de distribución del poder y la modalidad de enseñanza: sin aulas, sin currículo, aprender haciendo, conviviendo, compartiendo espacios y tiempos de la vida cotidiana, desde la cocina hasta la milpa, la lectura de textos y las asambleas. Allí, se camina preguntando, se manda obedeciendo, se representa mas no se suplanta, se convence y no se vence, se propone mas no se impone, se construye y no se destruye.

Las enseñanzas, de los vecinos de don Juan nos dan pautas para que el movimiento sindical y social avance en líneas más creativas, autónomas y autóctonas: descolonizando el pensamiento crítico y emancipando las prácticas. Unos y otros debemos superar esa concepción de que “el colonizado es un perseguido que sueña permanentemente con transformarse en perseguidor”, así como lo escribió Fanon (Ziebechi, 2015, 289). Se pueden contar, en los dedos de muchas manos y de muchos píes, la cantidad de dirigentes sindicales cooptados por la hegemonía. De directivos sindical se llega a las jefaturas, incluso hasta el ministerio. Oprimidos que pasan a ser opresores, colonizados que se vuelven colonizadores. ¿Por qué? ¿Hasta cuándo? “La única manera de no repetir la historia es mantenerla viva” insistía Eduardo Galeano.

¡Maestra, Maestro: hoy, en el cumpleaños 59 de la Federación Colombiana de Trabajadores de la Educación, sigue atento a los cantos de sirena (Kafka decía que los cantos son mejores que el silencio, porque así no se duermen los viajeros), para impedir que: le rompan “el espinazo a Fecode”, nos maten la gallina de los huevos de oro, nos degüellen el ganso de plumas blancas, nos le quiten el agua al pez, porque quienes disfrutarán de ese opíparo manjar serán ese 10% de colombianos dueños del 90% de la riqueza! Serán los neoliberales, la hidra capitalista. A nosotros no nos dejarán ni las plumas, ni las escamas, porque las usarán como símbolo del triunfo, si los maestros permitimos algo que en 59 años hemos imposibilitado con la lucha organizada.

José Israel González B.

Bogotá DC, marzo 24 de 2018

Algunas referencias

Acosta, Alberto et al (2009) El Buen vivir. Una vía para el desarrollo.

Quito, Abya yala castaneda, Carlos (1969) Las enseñanzas de don Juan, México FCE

Rodríguez, Dario (1987) La ADE y el bienestar social. Una propuesta desde Trabajo Social. Bogotá D.E, Universidad Nacional de Colombia, departamento de Trabajo Social, tesis de grado.

Zibechi, Raúl (2015) Descolonizar el pensamiento crítico y las prácticas emancipatorias. Bogotá DC, ediciones Desde Abajo.

Zuleta, Estanislao (1997) Conversaciones con Estanislao Zuleta. Cali, FEZ.

Sandoval & otros (2014) La escuela zapatista. México, Grietas editores.

De la función mecánica a la acción documentada del docente orientador

Desde el punto de vista de la pedagogía, al tenor de la ontología de la Orientación como Campo de conocimiento disciplinar, sobre la base de la historia -particularmente en el origen de la Orientación en Colombia-, y enmarcado en la norma -Ley General de la Educación y el Decreto1860 de 1994- existe en este país un sentido en nuestro quehacer como orientadores en una Colombia que sea capaz de pensarse a sí misma y no sea “Una nación a pesar de sí misma”. Una nación que ha decidido renunciar a la guerra y a la violencia para abrirle paso a la paz.

En ese marco discursivo y de praxis no cabe el pensamiento de una orientación por funciones porque las funciones reducen la complejidad la orientación como un ejercicio con componentes pedagógicos, ontológicos, históricos, éticos, epistemológicos y de conocimiento disciplinar; a unas actividades simples, estáticas, mecánicas e instrumentales en una realidad compleja, caótica y nada funcional que se niega a ser asida.

La Resolución 1084 del 26 de febrero  de 1974 crea el “Servicio de Orientación y Asesoría Escolar” para los establecimientos educativos oficiales del país por considerar que era el “medio más indicado, para llevar a cabo la tarea de prevención primaria de las enfermedades mentales, trastornos emocionales y perturbaciones psicosomáticas”. Es importante destacar que las instituciones públicas alcanzaban altos índices de afectación pero no en la magnitud que se presentan en la actualidad: de 100 consultas, entre 35 y 40 son de docentes por salud mental, y de estos, el orientador resulta ser el más afectado por el Síndrome de Agotamiento Profesional.

Desde ese entonces hasta la fecha, se pueden compilar muchas funciones, distintas en todo caso a las que actualmente asignan muchos rectores; precisamente porque para la mayoría de los directivos docentes función es sinónimo de tarea, de apéndice y muchos no reconocen a la Orientación como un Campo de conocimiento complejo.

Repartir refrigerios, subir las alertas, diligenciar las inscripciones en el ICFES y en el Ministerio de Defensa, listar a los estudiantes de Servicio Social, entregar informes, reemplazar a directivos en reuniones, atender restaurantes y hasta reemplazar docentes, son funciones establecidas por directivos docentes, apoyados en la parte final de cualquier acto administrativo que termina diciendo: “y las demás que le asigne el rector o director del establecimiento”. Estas actividades no alcanzan a ser siquiera “funciones principales” ni “esenciales” contenidas en el Decreto 1075 de 2015, la Resolución 15386 de 2016 y la directiva Ministerial 50 de 2017.

¿Vale la pena entonces insistir en funciones en una escuela compleja, atravesada por relaciones culturales, emocionales, conocimientos escolares, saberes de sentido común y de poder?

Veamos. El concepto de funciones proviene del Estructuralismo y del Funcionalismo, dos escuelas de pensamiento que emergen con las Ciencias Naturales hace varios siglos. En la historia social de la Ciencia, las ciencias de nivel Antrópico (Vasco, 1990, 15) copiaron el modelo, los métodos y estructuras de las ciencias Bióticas para organizar la sociedad y explicar su funcionamiento. Se asumía, por ejemplo, que la sociedad debía comportarse como el cuerpo humano; que cada órgano social cumplía una función y debía hacerlo como el órgano biológico.

Prácticamente, se intentó hacer una transferencia de la fisiología del cuerpo y de la naturaleza a las relaciones humanas, aspirando a que las organizaciones sociales maniobraran de la misma manera. Si la sociedad o la institución actuaba de manera contraria, sería calificada como disfuncional y hasta “anormal”.

Las revoluciones tecnológicas han logrado calcar, en las máquinas y herramientas, algunos modelos de la naturaleza. El robot, el avión, la vivienda se pueden tomar como ejemplos.. En una caja de cambios, el reverso de un auto cumple una función inconfundible e insustituible en cualquier lugar del mundo.

Pronto, esa entelequia de imitar el funcionamiento fisiológico en lo social, tal cual como lo natural, fue cuestionada y devastada por otras escuelas de pensamiento diferentes al Estructuralismo y al Funcionalismo y al Estructural-funcionalismo. Estas nuevas corrientes de pensamiento, planteaban que la estructura y el funcionamiento de los seres bióticos y abióticos dista mucho de las acciones y la organización humana, puesto esta es dinámica, cambiante, dialéctica, inconmensurable e impredecible.

No obstante, el Estado colombiano, por nombrar un caso, se cobijó en este pensamiento estructural-funcionalista: la administración es lineal y sus funciones son rígidas, tanto que, si algún funcionario las transgrede, hay normas para sancionarlo (en el papel), teniendo en cuenta muchas circunstancias. Esto se ve reflejado en el día a día de los colegios públicos. La atención a un niño que se accidenta dentro del colegio no es función determinada del orientador o coordinador; por solidaridad, humanidad y compromiso con la vida lo debe hacer el docente que presencie la fatalidad, aunque la ley también lo obliga.

En la relación de ser humano con las funciones naturales; si, verbi gracia, un ojo no cumple con la función de ver, no se condena sino que se busca el restablecimiento de la visión por distintos medios. Si una pata, que está criando a sus patitos, muere, éstos quedan desprotegidos. Pero si los patitos se le acercan a una gallina para que los arrope, ésta termina haciéndolos suyos y no se resiste a criarlos junto con los pollitos. Rómulo y Rómulo son otro ejemplo de relación entre mamíferos en torno de las funciones vitales de los seres vivos.

Todo esto para provocar un debate serio y argumentado acerca de si los orientadores debemos guiarnos por funciones o debemos asumirnos como: sujetos de saberes disciplinares variados, intelectuales, trabajadores de la cultura; cuyas acciones giran alrededor tanto del quehacer pedagógico como del sentido de la orientación.

Si tuviésemos funciones, nos asimilaríamos mucho al directivo docente, al funcionario administrativo, al burocrático funcionario público o al operario que cumple tareas específicas en una factoría. Los orientadores no somos administrativos ni lo hemos sido, salvo quienes desconozcan la historia; de ahí que la directiva 50 expedida por el MEN también se ocupó de aclarar y precisar este quehacer, apoyándose en el Decreto 1075 de 2015 y la Resolución 15386 de 2016 para así “evitar que estos docentes tengan funciones administrativas”.

¿Por qué la acción?

Hannah Arendt sostenía, que en la esfera humana hay tres asuntos básicos a saber: la labor, el trabajo y la acción.

La labor es la actividad correspondiente al proceso biológico del cuerpo y está relacionada con necesidades vitales del ser, con procesos circulares orgánicos, con funciones. La docencia no se ejerce en esa lógica.

El trabajo, por su parte, es la actividad que corresponde a lo no natural de la exigencia del hombre. El trabajo proporciona un “artificial” mundo de cosas, claramente distintas del todas las circunstancias naturales.

Entre tanto, la acción es la única actividad que se da entre seres humanos sin la mediación de cosas o materias. Corresponde a la condición humana de la pluralidad, al hecho de que los humanos vivimos en el planeta y habitamos el mundo. La acción es indivisible del lenguaje, por lo que es una actividad que no está referida a materiales sino a la comunicación.

La acción está ligada a las relaciones entre las personas, tiene que ver con la política, con el poder y con el saber. Y la política, al decir de Arendt, es impensable fuera de la sociedad, no tanto como condición sine qua non sino per quan de hombre y de la mujer. Ahora bien, no se debe desconocer que las relaciones humanas, en el caso de la educación, pasan por lo pedagógico, lo emocional, lo político y por lo cultural.

Ricardo Lucio (citado por Mejía, 1997, 211), creador del programa de Aceleración en algunas escuelas distritales, finalizando el decenio de 1990, al referirse a la acción, identificó cinco tipos:

  1. La Acción real, concreta, mediante la cual transformo físicamente al mundo. La Acción representada, mediante la cual reconstruyo mentalmente o identifico en un contexto esos procesos.
  2. La Acción abstracta, mediante la cual no manipulo cosas concretas, sino conceptos, imágenes, resultantes de la cristalización de acciones anteriores, como cuando se saca la raíz cuadrada de una cantidad o se aplica el teorema de Pitágoras. La Acción sobre las cosas del mundo, o acción sobre las personas, que puede transformarse en acción social o inter-acción.
  3. La Acción construida directamente por mí o reconstrucción mental (generalmente valiéndose uno de las representaciones cifradas -tales como el texto o el relato- de las acciones de otros), como sucede en la investigación de los procesos históricos o en la narración.

El ejercicio de la docencia no escapa a la tipología del profesor Lucio. Empero, la Acción sobre las cosas del mundo o acción sobre las personas, que puede transformarse en acción social o inter-acción y la Acción construida directamente por mí o reconstrucción mental, generalmente valiéndose uno de las representaciones cifradas tales como el texto, el relato o de las acciones de otros, como sucede en la investigación de los procesos históricos o en la narración; son las que nos posibilitan, haciendo uso de nuestro propio entendimiento, de nuestra mayoría de edad. Nos permiten pasar de un esquema funcional e instrumental a la acción en una institución escolar compleja, llena de elipsis e hipérboles, que se resiste a dinamizarse a través de modelos instrumentales, operativos proscritos.

En esa línea de ideas, la Acción sobre las cosas del mundo reside en transformar el objetivo de los contenidos del artículo 92 de la ley 115 de 1994 y en el artículo 40 del Decreto 1860, que lo desarrolla, en Acciones.

Los desarrollos que ha hecho el Servicio Civil para las convocatorias de docentes orientadores, los contenidos de las evaluaciones de Desempeño y la Evaluación de Carácter Diagnóstico Formativa, el Manual de Funciones y algunas respuestas a Derechos de Petición -como el del Jefe de la Oficina Asesora de Jurídica de la Secretaría de Educación de Bogotá DC, a una colega el 04 02 2015- y lo concerniente al Manual de Funciones; dejan en evidencia el posicionamiento que han tenido la Ley General de la Educación y el concepto de docente orientador, que efectivamente pesaron en la elaboración de la Directiva ministerial 50 de 2017, sobre el quehacer del docente orientador.

La acción del docente orientador

  1. Acciones en cuanto a Promoción de los Derechos Humanos en la comunidad educativa, contribuyendo con el pleno desarrollo de la personalidad de los educandos en cuanto a:
    • La toma de decisiones personales
    • La identificación de aptitudes e intereses
    • La transformación de los conflictos y problemas individuales, familiares y grupales.
    • La participación en la vida académica, social y comunitaria.
    • El desarrollo de valores
    • Las demás relativas a la formación personal de que trata el artículo 92 de la Ley 115 de 1994.
  1. Acciones relativas al desarrollo de procesos de investigación socioeducativa de manera individual y en colectivo.
  2. Participación activa en la dinamización de los órganos del Gobierno Escolar, Comisiones de evaluación, comités de convivencia y en eventos externos propios del Campo disciplinar (Mesas de orientadores, seminarios, reuniones multisectoriales, cursos, foros, pasantías, comisiones, etcétera).
  3. Prevención de situaciones de violencia en la dinámica de la convivencia escolar.
  4. Atención a problemas relativos al proceso de aprendizaje de los educandos, estudio de caso, trabajo en grupo y con la comunidad educativa.

Compañeras y compañeros: ¡Para avanzar en la Acción es importante asumir la Mayoría de edad! Mayoría de edad en términos Kantianos, es decir, valernos de nuestro propio entendimiento y no dejarnos llevar por la dirección de quienes ignoran el sentido de la orientación escolar y de aquellos que desconocen nuestro quehacer como pedagogos.

El docente orientador no puede ser inferior a su rol de intelectual y trabajador de la cultura. El docente orientador no se puede quedar como El fogonero, en el personaje de Kafka, quejándose y declarándose víctima de las injusticias que comete el capitán (léase el rector o coordinador); le compete empoderarse como sujeto de Derechos, garante y defensor de los mismos.

El docente orientador, con su buena voluntad, con la honradez que lo caracteriza y con el sentido de justicia que lo enfila, debe oponerse a los arbitrios del capitán, tal como nos lo enseña Karl Rossmann. El expulsado, el emigrante que defiende al fogonero, pero que ante las indicaciones y la implacable ley del adoptante norteamericano, se emancipa logrando la protección de un tío materno. Un tío Sam que “le presenta un futuro lleno de oportunidades ilimitadas con tal de no transgredir una voluntad que ha de adivinar en cada momento”.

Ante la situación, se pregunta el joven europeo, enviado por sus padres, a América (Kafka, 2013) como castigo: “¿Qué resulta más tiránico: el cumplimiento de una ley claramente escrita, o la que debemos de atisbar en la mente de nuestro protector?” nos pregunta Karl. ¡En su praxis tiene la respuesta, colega!

 José Israel González Blanco

Algunas fuentes consultadas.

Arendt, H (1993). La condición humana. Barcelona: Paidós.

Kafka, F. (2013) América. Barcelona: Fontana.

Lucio, R. (1994). La construcción del saber y del saber hacer. Aportes, (41), 39-50.

Mejía, M. (2015) La sistematización empodera y produce saber y conocimiento. Bogotá DC, ediciones Desde abajo.

 

 

Mensaje para la Asociación Huilense de Orientadores Educativos AHDOE. Neiva, Colombia

Compañero:
Jairo Herrera Cardozo
Presidente Asociación Huilense de Orientadores Educativos AHDOE
Neiva
 
En momentos de tanta convulsión política y politiquera, por el que atraviesa Colombia, que, en un lugar de la patria, un selecto grupo de docentes orientadores se reúnan a conversar y a discutir acerca de los estatutos de su organización y del Código de ética de la misma, es verdaderamente alentador. Es un acto, parafraseando a William Ospina, que celebra el canto del toche y no la tonada de un inexistente ruiseñor.
En este país, donde “el verde es de todos los colores” como lo adujo Aurelio Arturo, un evento como el que estamos celebrando, colegas, se avizora en el verde Esperanza. Esperanza para el gremio, esperanza para los docentes orientadores, esperanza para niños y adolescentes y esperanza para una nación, en la que la imagen desfavorable del Congreso de la república está en el 69%, los partidos políticos 78%, el sistema judicial 79%, la Corte Constitucional 43%, la Fiscalía 52%, la Corte Suprema de Justicia 55%; la Procuraduría el 46% y la Contraloría el 41%. En el interior de esta Caja de Pandora, está la Esperanza, está la escuela, estamos los docentes, están las generaciones que estamos formando, no como tías, evocando a Freire, sino como maestras y maestros.
Y como si fuera poco, el segundo país más desigual del continente. Un país que en la escala de honestidad administrativa aparece en el vergonzoso puesto 83, de 138; un país en el que ocupamos el lugar 147 de 164 en índice de paz global y con los más graves problemas ambientales, de Salud mental y de participación, porque en la toma de decisiones institucionales, municipales, regionales y nacionales no participan: 53% de personas entre 12 a 17 años; el 65.3% entre 18 y 44 años; el 60% de 45 a 59 años; el 60% de 60 y más años. Las comicios electorales del fin de semana son prueba fehaciente.
En una patria como la nuestra, compañeros, unaAsamblea como esta que ustedes hoy hacen realidad es motivo de celebración, porque ustedes le están devolviendo la vida a la desahuciada política y a la agónica ética. Ustedes, sin proponérselo conscientemente, le están dando voz a los ríos, a las selvas, a los bosques, a los arroyos, a los manantiales, a la vegetación, a la fauna silvestre, al conocimiento, a los saberes, al baile, a las lenguas, al trabajo, lugares donde la ética está siendo desterrada, porque la malevolencia en las decisiones que se han venido tomando los gobernantes y funcionarios, salvo esquivas situaciones, hieren la benevolencia que debe cultivarse.
Sobraría decirlo, pero en el caso de los docentes orientadores, el Código debe ocuparse del ser del docente orientador como intelectual, como trabajador de la cultura, como sujeto de Derechos, como ser sentipensante, como persona mayor de edad –en términos kantianos- capaz de denunciar la injusticia contra sí mismo, contra los demás congéneres y contra la naturaleza. En ese sentido, el docente orientador, parafraseando a Bachelard, es un conquistador de lo posible, y no archivista y repetidor de lo ya conocido.
Les deseo lo mejor en sus deliberaciones y adelante, personas como ustedes necesita Colombia para alcanzar el sueño de García Márquez: “ser un país al alcance de los niños”.
¡Abrazos!
José Israel González Blanco
Trabajador Social/ Orientador escolar
Colegio Nuevo Horizonte. Bogotá DC.
Bogotá DC, Marzo 16 de 2018

Maestros e Izquierdos Humanos…

La formación de maestros en los izquierdos humanos

“Cuando el presidente Carter / se preocupa tanto/ por los derechos humanos/parece evidente que en ese caso/ derecho no significa facultad o atributo o libre albedrío/ sino diestro o antizurdo/ o flanco opuesto al corazón/ lado derecho en fin/ en consecuencia / ¿no sería hora de que iniciáramos / una amplia campaña internacional / por los izquierdos humanos?[1]

Cuando a uno se le ocurre hablar de Derechos Humanos en la escuela, en la familia, en la calle y prácticamente en los diferentes espacios donde la comunicación humana es posible, lo primero que le dicen es: “y no se le olvide hablar de los deberes”, es decir, le restringen la conversación.  Y en la escuela, en el colegio y en la universidad ello es un lugar común.

Si el abordaje del tema acontece en los escenarios de la vida política, particularmente en las relaciones gobernantes / gobernados, dominantes / dominados, patronos / obreros, poder hegemónico / poder subalterno, por la vía de las reclamaciones laborales o ciudadanas, el asunto se califica de insubordinación, de levantamiento, de protesta; si la trama gravita alrededor del despertar de la sensibilidad y la conciencia social, la cuestión se torna de corte caritativo, asistencialista, dadivoso, mesiánico; en fin, por la arista que se tome el polígono aparecen la valoraciones polisémicas, casi siempre peyorativas, despectivas, en términos de descalificación.

Me atrevo a hipotetizar, que si a este artículo le hubieses colocado como título: La formación de maestros en Derechos Humanos, la atención hubiese menguado, pero, aunque lo de izquierdo tampoco llama mucho la atención, hay algo que convoca, que sugestiona, que incita a escuchar.

Precisamente la sugestión se concentra en la pregunta que formula nuestro escritor y poeta de cabecera, al finalizar los versos: ”¿No sería hora de que iniciáramos una amplia campaña internacional por los izquierdos humanos?”.

Más que una amplia campaña internacional, diremos nosotros, se trata de una sensibilización y documentación de los izquierdos humanos en la formación de los maestros y maestras, en el ejercicio del magisterio y en la actuación pública en general, en Colombia, para lo cual contamos con:

1. UN LATIFUNDIO SURCADO, ABONADO Y COLINDADO

El latifundio es la historia, la cultura, el reconocimiento de los izquierdos humanos como facultades o atributos de las personas tanto en la vida social y política como en el ámbito jurídico; empero, vale la pena matizar los nutrientes primigenios sobre los cuales nacimos sin pedirlo, vivimos sin saberlo y morimos son querer.

  1. El periplo de la educación en occidente ha estado íntimamente ligado con el devenir de la nación, del Estado, de la democracia y de la economía. Es de todos nosotros conocido, que la Revolución Francesa ocupó un lugar primordial en el desencadenamiento de la cultura de los Derechos Humanos y que la historia, en sentido estricto de los Derechos Humanos empieza con la Modernidad (siglo XVII), caracterizada por el despliegue de la individualidad libre que reivindica un espacio autónomo frente a las ataduras propias de épocas anteriores y quiere ser reconocida en su valor y dignidad. La libertad, la igualdad, la solidaridad y la confraternidad, dieron un sabor diferente a la organización de la sociedad, discrepante al que se venía dando en el mundo, porque colocaron un color indeleble en la relación de los gobernantes con los gobernados y de los ciudadanos entre sí.
  1. Históricamente la escuela, en especial la escuela pública obligatoria, fue diseñada y se expandió como una institución que competía y ocupaba espacios que tradicionalmente pertenecían a la iglesia y a la familia. El Estado consideró importante la emergencia de la escuela como institución de socialización, donde la lealtad a la nación, los principios democráticos, y la representación de los valores y saberes universales, aspectos que se colocaban por encima de las pautas culturales particulares de los diversos grupos constitutivos de la sociedad, y donde sus intereses, principios y valores pudiesen ser desarrollados y aclimatados.
  1. Inmerso en este itinerario y como beneficio de la organización política de los Estados, a mediados del siglo XX, se publica la Carta Internacional de los Derechos Humanos, manifiesto, que contempla en su artículo 26: “La educación tendrá por objeto el pleno desarrollo de la personalidad humana y el fortalecimiento del respeto a los Derechos Humanos y las libertades fundamentales, favorecerá la comprensión, la tolerancia y la amistad entre todas las naciones…”[2]. Hoy por hoy, los equipos de gestión, los Consejos Académicos y los maestros en general se devanan los sesos elucubrando ¿cuál es la misión y la visión de la escuela?, ignorando premisas como ésta escrita 56 años atrás.
  2. La constitución política de Colombia promulgada en 1991, reza en el artículo 67: “La educación formará al colombiano en el respeto a los derechos humanos, a la paz y a la democracia; y en la práctica del trabajo y la recreación, para el mejoramiento cultural, científico, tecnológico, y para la protección del medio ambiente”.
  3. La Ley 115 al explicitar el objeto de la educación colombiana, asienta: “La Educación es un proceso de formación…se fundamenta en una concepción integral  de la persona humana, de su dignidad, de sus derechos y de sus deberes”. En cuanto a los fines se lee:
    1.  La formación en el respeto a la vida y a los demás derechos humanos, a la paz, a los principios democráticos, de convivencia, pluralismo, justicia, solidaridad y equidad, así como en el ejercicio de la tolerancia y la libertad.
    2. El pleno desarrollo de la personalidad sin más limitaciones que las que le imponen los  derechos de los demás y el orden jurídico, dentro de un proceso de formación integral, física, psíquica, intelectual, moral, espiritual, social, afectiva, ética, cívica y demás valores humanos.
    3. Adquisición de una conciencia para la para la conservación, protección y mejoramiento del medio ambiente, de la calidad de vida, del uso racional de los recursos naturales, de la prevención de desastres, dentro de una cultura ecológica y del riesgo y la defensa del patrimonio cultural de la nación. En la misma ley General de la Educación se estipulan como objetivos comunes:
      1. Proporcionar una sólida formación ética y moral, y fomentar la práctica del respeto a losDDHH.
      2. Fomentar en la institución educativa prácticas democráticas, para el aprendizaje de los principios y valores de la participación y organización ciudadana, y estimular la autonomía y la responsabilidad.
      3. Formar la personalidad y la capacidad de asumir con responsabilidad y autonomía sus derechos y deberes. En lo atinente a los objetivos específicos de la Educación Básica en el Ciclo de Primaria expresa: Formación de los valores fundamentales para la convivencia; el conocimiento de la Constitución Política; y en la Educación Media: Capacidad reflexiva y crítica sobre los múltiples aspectos de la realidad y la comprensión de los valores éticos, morales, religiosos y de convivencia en sociedad.
  1. Los Lineamientos en Constitución Política y democracia expedidos en 1998; las áreas de Educación Ética y Derechos Humanos, Ciencias Naturales y Ambientales; la Resolución 2343, que se ocupa de los logros e indicadores de logros en la Educación Básica y Media, promulgada en 1994; la Cátedra afrodescendientes y afrocolombianos; el Plan Decenal 1996/2005; los Lineamientos curriculares en Ciencias Sociales difundidos en el año 2002; los Estándares Básicos de Competencias Ciudadanas, propagados en el año 2004.
  1. Las sentencias de la Corte Constitucional y los estudios y recomendaciones de la Relatora de la ONU, para la educación.
  1. La Cátedra de Derechos Humanos, Deberes, Garantías y Pedagogía de la Reconciliación creada el 9 de julio del 2004, por acuerdo 125, y el Acuerdo 004 del año 2000, que instituye el desarrollo de actividades para la divulgación de los Derechos Humanos, los dos de autoría del Concejo de Bogotá.

Los contenidos de los numerales anteriores, entre otros nitratos destinados a la fertilización del terreno escolar para la opulencia de los izquierdos humanos, nos llevan a preguntar ¿por qué los izquierdos humanos no han crecido en Macondo contando con todo ese amparo climático, nutricional y legal?

2. Una labranza sin desyerbar en el territorio de la escuela

A “ojo de buen cubero”, el terreno que acabamos de describir posee bastante potasio, hidrógeno, agua, cal y humus, ingredientes suficientes para que el árbol de los izquierdos humanos ascienda y de mejores frutos, que los recolectados hasta ahora. De manera similar a la situación que vivía la economía colombiana en tiempos pretéritos, el renglón primario de la misma contaba con buenos augurios para que Colombia fuese una potencia mundial, pero el segundo renglón, agravado con la inexistencia de políticas agrarias emancipadoras y la ausencia de una formación tecnológica y científica de las personas dedicadas al agro, perturbó el sueño. En lo atinente a la huerta escolar digamos que contamos con los nutrientes, que los medios de producción están dispuestos, que hay políticas nacionales e internacionales que respaldan la existencia del cultivo de los izquierdos humanos, pero hay algo que nos está faltando: de una parte, la actualización y calificación de los labradores, de los cultores de los izquierdos humanos, es decir de los maestros y maestras en ejercicio y en formación inicial; de otra, hacer un alto en la cosecha para fijarnos cuáles son las malezas que han invadido el predio, cómo desyerbar ecológicamente la sementera, y darle la importancia que merece el árbol de los izquierdos humanos, como arbusto principal.

La elaboración de este documento no pretende sugerir que se instaure una cátedra de Derechos Humanos en la formación y cualificación de maestros y maestras, al estilo de la Pedagogía tradicional, más bien, que quienes asumimos el delicado trabajo de formar niños, niñas y jóvenes y cualificar maestras y maestros, tomemos la azada -como diría Martí-, el arado, la pica y el rastrillo, para explorar el terreno con ellos y ellas; enseñarles los secretos de la granja, las técnicas de labrar la estancia con la ayuda de la ciencia, la tecnología, la política y las artes, de tal manera que logremos asistir, preservar y favorecer el crecimiento de los plantíos de los izquierdos humanos y así conquistar frutos frescos, sabrosos, de atractivo peso y de admirable color. Uno de esos el de la educación.

No sobra recordar, que en el bosque denominado Constitución Política de Colombia, se contempla un árbol frondoso con tres gajos colgantes en los cuales se lee: en el primero, los izquierdos Fundamentales o individuales y políticos; en el segundo, los izquierdos Sociales, Económicos y Culturales; en el gajo tres, los del Medio Ambiente o de la Solidaridad. Este bosque, además de ofrecer la sombra, la aireación básica y las semillas, para que los cultores del saber y la ciudadanía en la sembradura escolar mantengan verde el labrantío y en firme la evolución de los frutos, aporta también los medios y herramientas para su protección.

Luego de “hacer un repunte a la labranza”, como se dice en el argot campesino, o de llevar a cabo una inspección de los árboles hincados en el bosque constitucional, percibimos el desconocimiento de plantas, que han nacido en la escuela y fuera de ella, que han soportado los embates climatológicos y humanos en su eliminación, que se resisten al desarraigo y por el contrario acrecientan sus raíces; que son alelopaticos con los demás árboles, y que oxigenan el terreno, ambientan la huerta, que ayudan a la polinización del conocimiento, la ciencia y la cultura.

Esas matas son el izquierdo al juego, propio de todos los niños y niñas, equivalente a la laboriosidad en los adultos; el izquierdo al riesgo, o a sentir la plenitud de estar uno frente a uno mismo; el izquierdo a soñar, que si no fuera por él y por el agua que da de beber, los demás derechos morirían de sed; el izquierdo al universo, que no es otro que el derecho a la vida; el izquierdo a la soledad, espacio interior donde se reconoce el yo y percibe al tú, al otro; el izquierdo a la protesta, a la no resignación ante los hechos de injusticia y amenaza; el izquierdo a la diferencia, fundamento de la sociedad humana; el izquierdo al placer, finalidad alterna al sufrimiento y al dolor; el izquierdo a la ternura, a abrirnos al lenguaje de la  sensibilidad; el izquierdo al ridículo, a tener un estallido libertario, momentáneo para el tiempo terrestre pero eterno para el que lo puede vivir; el izquierdo al silencio, exigencia inaplazable, condición para que el espíritu vuelva a escuchar la música de todo el cosmos; el izquierdo a la vejez, a que los maestros, maestras y padres de familia podamos lucir las canas, íconos de la experiencia y la sabiduría; el izquierdo a la esperanza, a mantener la frente en alto, porque la luna y el sol alimentan la lucha cotidiana y el sueño inalcanzable que hala cada día hacia el mañana, a ser destruidos pero no derrotados; el izquierdo a la herejía, es decir, a ser heterodoxos, a tener una opinión, a ser disconformes con los dogmas, a mantener una doxa diversa, no ordinaria; y el izquierdo a pensar, a eructar ideas, y a tener orgasmos de pensamientos, para fecundar el conocimiento..

3. El palo está para hacer cucharas

La madre Teresa de Calcuta, en alguna ocasión dijo que cuando más oscura está la noche no es el momento para arremolinarse unos en torno de otros, cubriéndose de manera mutua los miedos, sino que resulta preciso encender una luz, aun cuando sea la llama vacilante de una vela.

En Colombia, contrario a la letra de una de las estrofas del Himno Nacional, la horrible noche no ha cesado, es imprescindible la prendida de la vela, de un farol, para iluminar el camino hasta vislumbrar el Alba. La formación en izquierdos humanos a los maestros y maestras es una manera de perturbar la oscuridad de esta patria.

En el parlamento cotidiano es usual escuchar el aforismo: “el palo no está para hacer cucharas”, historiando con ello las situaciones peliagudas. No obstante, el apotema puede pasarse de proposición negativa a positiva, aduciendo que el palo está para hacer cucharas.

El palo evoca la materia prima, el sentir y pensar de muchas personas que claman porque cese la guerra, porque abramos al fin la segunda oportunidad sobre la tierra que no tuvo la estirpe desgraciada del coronel Aureliano Buendía. El palo, visto desde su contextura,  tiene que ver con la fuerza y la consistencia de los izquierdos humanos en la cultura universal, el árbol de los izquierdos humanos ha sido cultivado en el “año grande”, en cuarto menguante, por tanto su firmeza no tiene mayor discusión, la perorata estaría al lado de los métodos y técnicas de cuidado e incluso de la carpintería de las cucharas.

“Hacer cucharas” es una obra de carpintería que apunta a realizar eventos, talleres, cursos, seminarios, foros, paneles, mesas redondas, investigaciones, estados del arte y currículos donde los izquierdos humanos transversalicen los contenidos y metodologías de enseñanza y aprendizaje de los estudiantes, maestros y maestras en la Normal, en la Universidad y en la escuela.

Al fin y al cabo, las ciencias, las artes y las tecnologías no se pueden enseñar ni aprender sin que de por medio esté una relación humana, que ponga en juego la vivencia de los izquierdos humanos. También es necesario destacar que el palo hoy se desenvuelve en unas condiciones climáticas cambiadas, distintas a las de otrora, vale decir, que en la escuela soplan nuevos vientos, brisas que deben ser estudiados en la normal y en el alma mater, para que los cultores o labradores no se sientan inermes cuando pisen el predio e intenten coger los frutos del árbol.

Esas brisas son las culturas juveniles, las niñas y jóvenes embarazadas, los niños, niñas y jóvenes desplazados, los niños, niñas y jóvenes trabajadores, los niños, niñas y jóvenes con Necesidades educativas Especiales, la mujeres, los niños, niñas y jóvenes consumidores de drogas y transgresores de las normas legales, los muchachos de las pandillas, todos ellos, seres humanos también son titulares de Derechos y exigen discursos y prácticas pedagógicas acordes a sus condiciones

Exigen una escuela como acontecimiento, unos maestros intelectuales, trabajadores de la cultura, colmados de humor, lectores y escritores de los diferentes lenguajes que hoy interpelan la vida; unos escolares activos, inquietos y creativos que levanten con la levadura del saber y los afectos el amasijo de la masa cultura; y unos padres de familia que hagan del escenario escolar algo propio, un lugar al alcance de los todos niños, niñas y jóvenes.

La formación de los maestros, maestras, directivos docentes y estudiantes pasa también por el estudio de la familia, de las nuevas tipologías, de su génesis, composición, descomposición y recomposición. En nuestros días no se puede llegar revestido con el título al salón de clase, a decir, “en qué quedamos ayer”.

Tampoco se puede caer en el desconocimiento de las características sicológicas y socioculturales de los educandos, sobre lo cual Eloisa Vasco ha hecho loables aportes junto con otros estudiosos de la educación y la pedagogía. Hoy se debe arribar a la escuela con conocimientos profundos que ayuden a comprender y a transformar la compleja realidad en que viven los educandos.

El trabajo Social con la familia ligado a las prácticas pedagógicas es un requerimiento de la cultura escolar actual. Las comunidades de aprendizaje podrían perfilarse como una posibilidad de trabajo. La acción sicopedagógica con la familia interpela los izquierdos humanos.

“La extorsión, el insulto, la amenaza, el coscorrón, la paliza, el azote, el cuarto oscuro, la ducha helada, el ayuno obligatorio, la comida obligatoria, la prohibición de salir, la prohibición de decir lo que se piensa, la prohibición de hacer lo que se piensa, la prohibición de hacer lo que se siente y la humillación pública, son algunos de los métodos de penitencia y tortura tradicionales de la vida familiar.”

Con este texto de Eduardo Galeano se advierte la problemática que viven niños, niñas y jóvenes en la escuela del siglo XXI, heredada del siglo anterior, y la cual se ha convertido en el río caudaloso para cruzar en el proceso enseñanza aprendizaje, porque se desconoce la intensidad del cause, los componentes de la borrasca y los conocimientos y técnicas para cruzarlo.

Mientras tanto, el conocimiento, las buenas intenciones y las estrategias proscritas allí se siguen ahogando. Se necesitan maestros y maestras que investiguen, documenten y actúen sobre el caudal del río, para que los humanos podamos respirar con tranquilidad, bañarnos sin desconfianza y saborear los frutos del árbol de los izquierdos humanos. Los magullamientos y el sabor amargo que actualmente dejan entrever los frutos de los izquierdos humanos deben dar paso a nuevos frutos con el talento de los maestros, maestras y estudiantes que quieren reverdecer esa jungla.

Por último digamos, que si recorremos el terreno, desyerbamos la labranza y nos ponemos en el interesante oficio de hacer cucharas con el palo de los izquierdos humanos, podremos, a través de la La Cátedra de Derechos Humanos, Deberes, Garantías y Pedagogía de la Reconciliación y de la educación en general –parodiando a García Márquez, canalizar hacia la vida la inmensa energía creadora que durante siglos hemos despilfarrado en la depredación y la violencia y que nos lleve a inspirar un nuevo modo de pensar y nos incite a descubrir quiénes somos en una sociedad que se quiera más a sí misma”.

José Israel González Blanco*

Trabajador Social.  Bogotá DC, IED Nuevo Horizonte.

Junio de 2004.

* Trabajador Social. Universidad Nacional de Colombia. Trabajador social del colegio Distrital Nuevo Horizonte. Bogotá

[1] BENEDETTI, Mario. Ahora todo está claro. En: Cotidianas. México: Siglo XXI editores, 1979, p. 80

[2] NACIONES UNIDAS. Carta Internacional de los Derechos Humanos. Nueva York, 1988. En: Consejería Presidencial para la Defensa, Protección y Promoción de los Derechos Humanos. Documentos de trabajo. sf  p. 6