Carta # 17 Profes a contracorriente, gracias

Estimados estudiantes y padres de familia

Estaba cerrando la anterior carta con esa extraordinaria recomendación de Sancho Panza cuando me llega otro escrito a mi WhatsApp. No es de estudiantes, ni de padres de familia ni de docentes, es nada más y nada menos que de un escritor y va dirigido al trabajo que venimos realizando los docentes, en el marco de la pandemia. La comparto, porque su contenido es afín a esta “máquina de la memoria” que venimos construyendo estudiantes, padres, madres de familia y comunidad educativa en general. Él valora nuestras iniciativas y nos impulsa a seguir leyendo y escribiendo. Espero que la lean, hagan sus propios análisis y compartan sus puntos de vista. La misiva, está rubricada por Mario Mendoza, el autor de Satanás, de la travesía del vidente (nosotros nos referimos a los ciegos), Scorpio City (Mendoza, 2004), donde también escribe sobre el manicomio. La carta puesta en La Bagatela, dice:  

De un día para otro, los docentes, sin ninguna ayuda, han tenido la capacidad divina de crear de la nada, y en esa suerte de “creatio ex nihilo”, de la que hasta ahora Dios tenía la exclusiva, han montado todo un sistema de educación a distancia, para seguir prestando sus servicios desde casa.

¿Materiales? Su ordenador particular, privado y personal; y su internet, pagado de su bolsillo.

¿Espacios? El salón de su casa, que vuelve pública la intimidad de su hogar.

¿Derechos de autor? Cedidos, imagen, textos, tareas…

¿Formación? La propia, investigando contrarreloj.

¿Apoyo de las consejerías? Anecdótico. ¿Vigilancia? Toda.

¿Exigencias? Absolutas.

La escuela en el salón de casa no termina nunca.

¿Un millón de correos que atender? ¿A quién le importa? Para eso cobran.

Pero nadie les aplaudirá, casi nadie dará las gracias, y pocos reconocerán su labor. De hecho habrá padres y madres que se quejarán porque reciben casi a diario notificaciones sobre el progreso, o no, de sus hijos o porque tienen que echarles una mano con sus deberes.

Los profesores están trabajando, de hecho, han multiplicado por mucho sus horas de trabajo, pues ahora aclaran las dudas uno a uno, corrigen y evalúan las tareas una a una…

Yo aplaudo a los docentes, y no solo a ellos, también a otros muchos que en estos días de crisis se exponen para prestarnos todo tipo de servicios. Pero aquí, ahora, hablo de educación.

Yo aplaudo a los docentes con todas mis fuerzas, pero más que aplausos, necesitan (necesitamos) devolver la educación al lugar que le corresponde“.

Hasta pronto mis admirados lectores. ¡Cuídense mucho y cuídennos a nosotras y a nosotros!, para volver a estar juntos en el salón de clase compartiendo sonrisas, versos, juegos y canciones. 

Juegos que no hieran como le ocurrió a la locura con el amor sino juegos como el “del gallo capón”. Un juego infinito que consistía en que el narrador preguntaba a los asistentes si querían que les contara el cuento del “gallo capón”, y cuando contestaban que si, el narrador decía que no había pedido que si, sino que si querían que les contara el cuento del gallo capón, y cuando contestaban que no, el narrador decía que no les había pedido que dijeran que no, sino que si querían que les contara el cuento del gallo capón, y cuando se quedaran callados el narrador decía que no les había pedido que se quedaran callados, sino que si querían que les contara el cuento del gallo capón, y nadie podía irse, porque el narrador decía que nos les había pedido que se fueran, sino que si querían que les contara el cuento del gallo capón, y así sucesivamente en un circulo vicioso que se prolongaba por noches enteras.” (García M., 2007, p. 58). Los dejo entonces divirtiéndose con el juego del gallo capón.       

Bueno, me despido dejándolos con este divertido juego 

Con admiración y gratitud

La profe Esperanza.

Les recuerdo leer los textos referenciados. 

García M., G. (2007). Cien años de soledad. (S. Ediciones, Ed.) (Edición no). Bogotá Colombia.

Mendoza, M. (2004). Scorpio City. (Planeta, Ed.). Bogotá Colombia.

Publicado por

Jose Israel Gonzalez Blanco

Trabajador social de la Universidad Nacional de Colombia. Pedagogo Reeducador, Magister en Educación Comunitaria y activista por los DDHH. Trabajador social y orientador escolar en Bogotá Colombia

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