Carta #16: La paciencia es nuestro combustible más valioso

Hola chicas, chicos, madres y padres de familia 

Doy inicio a este nuevo mensaje retomando el “método” ingeniado por Aureliano Buendía con el cual los habitantes de Macondo estuvieron dispuestos a luchar contra el olvido. Quiero, en una pequeña “máquina de la memoria”, como la que quiso fabricar José Arcadio, repasar algunos de los aportes hasta acá consignados mientras se aparece en El viaje familiar en tiempos de pandemia, Melquiades, el jefe de aquella tribu que fue borrada de la faz de la tierra por haber sobrepasado los límites del conocimiento humano. Tribu que, como muchas comunidades ancestrales del continente, contribuyó con el engrandecimiento de la aldea con su milenaria sabiduría y sus fabulosos inventos (García M., 2007, p. 50).

Las cerca de doce mil palabras y más de 50 mil caracteres puestos en ese imaginario “diccionario giratorio”, erigido con “catorce mil fichas” por José Arcadio Buendía y que para nuestro caso le hemos denominado cartas, son el andamiaje que nos permite, junto con otras iniciativas, auscultar nuestro camino hacia la escuela, al trabajo in situ y al restablecimiento material de las relaciones que tenemos en espera, motivados por el cuidado, el autocuidado y la prevención. 

“La situación es grave, pero tiene solución. Sabemos cuál es el mal y cuál es el remedio. Ya les pasó a otras personas, aprendamos de ellas. El peor ciego es el que no quiere ver. Tomar en serio el pensamiento del otro, de la otra y de los otros. El que jamás se desalienta “aprender de la experiencia de los demás”. Hacer salir a alguien de una indigestión para que pueda tener apetito. Un mundo que está lleno de ciegos vivos. La paciencia es buena para la vista. Es el cansancio. Es grande quien jamás se desalienta. Cuidado, autocuidado y protección. Participar en juegos con las hermanas y hermanos. Bañarse las manos. Hidratarse. El adjetivo cuando no da vida mata. El amor es ciego. Sabiduría. Al virus se le desintegra. El remedio está en nuestras manos: Dolor. Muerte. Soledad. Sentimientos. Vida. Salud. Razón. Emociones. Cuarentena…”    

Estas fichas y las miles que hemos construido armando esta máquina epistolar son piezas del yunque que nos sirven para para jugar en el laboratorio del hogar mientras llega el Melquiades de la vacuna para protegernos de esa molécula que- como lo escribe Carolina Sanín- entra en contacto con la célula, hace que ella lea algo y repita aquello que lee y, además, que le copie muchas veces, y finalmente se destruya por lo que ha leído y repetido.  Sin duda, que demora, pero llegará y mientras llega inmunicémonos con buenas dosis de literatura y filosofía.

La paciencia es buena para la vista son las enseñanzas que nos dejan las personas que padecieron la ceguera. “Es la vida más que la muerte la que no tiene límites” (García, 1985, p. 409) concluye el capitán del barco, que transportó a Florentino Ariza y a Fermina Daza, al mirarlos a los ojos como miró la india Visitación a la niña Rebeca. Macondo celebró la conquista de los recuerdos una vez José Arcadio bebió, de manos de Melquiades, esa sustancia de color apacible que le hizo llegar la luz a su memoria.    

Pero, con todo eso, “yo me esforzaré a decir una historia que, si la acierto a contar y no me van a la mano, es la mejor de las historias; y esteme vuestra merced atento, que ya comienzo”, dijo Sancho. “Érase que se era, el bien que viniere para todos sea, y el mal, para quien lo fuere a buscar… Y advierta vuestra merced, señor mío, que el principio que los antiguos dieron a sus consejas no fue así como quiera, que fue una sentencia que dice ‘y el mal, para quien le fuere a buscar’, que viene aquí como anillo al dedo, para que vuestra merced se esté quedo y no vaya a buscar el mal a ninguna parte” (De Cervantes S., 1999). El mal o el contagio para quien no cumpla la cuarentena, para quien salga a encantararse con el Covid-19. 

Hasta la próxima y felicidades amiguitas y amiguitos.

La profe Esperanza 

Recuerden consultar las siguientes las obras de los siguientes autores: 

De Cervantes S., M. (1999). El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha. (A. L. S.L., Ed.). Madrid España.

García, G. (1985). El amor en los tiempos del cólera. (Norma, Ed.). Bogotá D.E.

García M., G. (2007). Cien años de soledad. (S. Ediciones, Ed.) (Edición no). Bogotá Colombia.

Saramago, J. (1995). Ensayo sobre la ceguera. (Nomos S.A, Ed.). Bogotá DC.

Publicado por

Jose Israel Gonzalez Blanco

Sativanorte (Boyacá). Maestro de Escuela la Normal de Soatá. Trabajador social de la Universidad Nacional de Colombia. Pedagogo Reeducador, Magister en Educación Comunitaria, diplomado en DDHH. Trabajador social y orientador escolar en Bogotá Colombia

2 comentarios en “Carta #16: La paciencia es nuestro combustible más valioso”

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