Quinta carta: La cuarentena es inevitable, el sufrimiento es opcional. El Covid-19 es evitable

Queridos estudiantes, madres y padres de familia

En las cartas anteriores ya se hice alusión a determinadas características del viaje y a la motivación para realizar la travesía. En esta nueva epístola y en la sexta los emplazo a que miremos algunas condiciones que caracterizan el viaje familiar en tiempos de pandemia.

  1. La situación es grave, pero tiene solución. Lo primero que debemos tener en cuenta chicas, chicos, madres y padres de familia es que estamos pasando por una situación calamitosa, dura de resolver, dolorosa y muy fuerte, pero que pese a la gravedad tiene solución. La pregunta que hay que responder, parafraseando a Michael Serres, es ¿dónde estamos? antes de decidir ¿adónde ir?
  2. ¿Dónde estamos? La respuesta es elemental: Estamos en la casa reunidos todos: hijas, hijos, madre, padre, hermanos, abuelos, tíos, mascotas. Es la primera vez que nos ha tocado estar en casa aislados de los vecinos con tal de salvaguardar la vida de ellos, de nosotros y de muchas personas. Hasta hace unos días la noche nos juntaba, la comida nos hermanaba, pero hoy nos juntamos y nos hermanamos las 24 horas del día, los 7 días de la semana y si aplicamos el remedio que, como nos lo dicen hasta el cansancio, está en nuestras manos, pronto volveremos a abrazarnos, a jugar, a mercar, a saludarnos con las palmas de la mano, a conversar frente a frente sin tapabocas y a reponernos de las consecuencias de este aislamiento social.
  3. ¡Sabemos cuál es el mal y cuál es el remedio! Si sabemos que lo mejor para calmar la sed es el agua, pues tomamos agua. Si sabemos que el fuego quema, pues no metemos las manos al fuego. Es una ventaja enorme saber cuál es la enfermedad y también cuál es el remedio. No siempre las personas saben qué enfermedad tienen y menos cómo curarla. Si un animal se fractura una extremidad está condenado a morir por desangre, por infección o porque algún depredador se aprovecha de su inmovilidad para atacarlo y devorarlo. El ser humano es el único que sabe que existen enfermedades y sabe cómo tratarlas.

Los animales no saben que la muerte existe ni siquiera saben que viven, nosotros sí. El ser humano es el único ser que sabe que va a morir. “El conocimiento de la muerte es la condición absoluta del conocimiento de la vida” (Zuleta, 1996), por eso valoramos la vida y nos da miedo morir. La planta de café no tiene movimiento propio como los animales ni como el ser humano, de tal modo que si le llega a caer la roya la destruye, pero como el agricultor es quien cultiva y se beneficia de ella entonces la salva de morir.

Si el ser humano salva animales y plantas de morir ¿Por qué no salva a sus hijos, a sus padres y a sus vecinos con unas exigencias tan sencillas y nada costosas como bañarse las manos, toser sobre el codo, tomar agua tibia, hidratarse, no llevar las manos a la cara, porque el virus ingresa por las membranas de los ojos, la nariz y la boca? Si no supiéramos eso pues nos contaminaríamos rápido como sucedió con la nominada Peste española o con otras epidemias. Este es el remedio individual, pero también está el remedio colectivo: reitero, aislarnos socialmente de todas las personas durante varios días hasta que el virus vaya desapareciendo. Esa es la llamada cuarentena que no es más que un tiempo de cuidado y autoprotección. No es la trinchera para atacar a un enemigo inexistente, ni para ganar una batalla imaginaria, es el tiempo para impedirle ser buenos huéspedes a esa molécula que al ingresar a nuestro organismo entra en contacto con la célula, hace que ella lea algo y repita aquello que lee y, además, que le copie muchas veces, y finalmente se destruya por lo que ha leído y repetido. el Coronavirus

¡Chao pescados!

Nota. Recuerden consultar los siguientes libros para ampliar el contenido de la carta:

Zuleta, E. (1996). Lógica y crítica. Lecciones de filosofía. (U. del Valle, Ed.). Calí.

Zuleta, E. (1997). La Educación un Campo de Combate. (Fundación Estanislao Zuleta, Ed.). Cali.

Publicado por

Jose Israel Gonzalez Blanco

Sativanorte (Boyacá). Maestro de Escuela la Normal de Soatá. Trabajador social de la Universidad Nacional de Colombia. Pedagogo Reeducador, Magister en Educación Comunitaria, diplomado en DDHH. Trabajador social del colegio Distrital Nuevo Horizonte de Bogotá.

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