¡VAMOS MUJERES, VAMOS!

El 21 de septiembre del año en curso se realizarán las elecciones del Comité Ejecutivo de la Federación Colombiana de Trabajadores de la Educación (Fecode) y de  los delegados para la Asamblea General Federal, periodo 2018-2022, lo mismo que los comicios para la Central Unitaria de Trabajadores (CUT) nacional y regional.

Sin duda, estamos ante un acontecimiento transcendental en la dinámica laboral del país, dado que Fecode es la organización que sigue sobreviviendo al exterminio neoliberal impidiendo, con la lucha organizada, consciente y decidida, el rompimiento de su “espinazo” y cuidando que no se le quite el agua al valioso pez que sigue navegando en las turbulentas olas del modelo económico y político impuesto por el Fondo Monetario Internacional, la OCDE y el colonialismo multinacional.

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 En estas justas, el Magisterio no puede ser inferior al reto de hacer unas elecciones a la altura de nuestro profesionalismo y que sea coherente con la critica que le hemos hecho a los gobernantes de turno. Es de recordar que las colombianas y los colombianos que aspiramos a tener un país auténticamente democrático, libre, inclusivo, soberano, respetuoso de la vida y del ambiente, al alcance de nuestros sueños, de nuestros deseos y con bienestar para todos, hemos padecido al menos tres derrotas contundentes, cuantitativamente hablando, en menos de dos años: el plebiscito de octubre de 2016, las elecciones parlamentarias en 2018 y las presidenciales en este mismo año.

El factor determinante, en el triunfo del poder hegemónico, fue el manejo de la mentira, el engaño y la tergiversación de información, fundando miedo en los electores y, por esa vía, obligándolos a votar a favor de quienes insisten en continuar con la guerra, en mantener el país en el atraso, en la ignorancia, en la pobreza y en la dependencia.

Estas prácticas de la burguesía han sido criticadas y combatidas en las urnas, en la plaza pública, en la academia, en el sindicato, en los municipios, en las regiones y a nivel nacional, por millones de compatriotas, conscientes de que otra Colombia es posible. Deplorablemente, los resultados no han sido favorables como es lo esperado. Esta loable postura ética y política de luchar por un país auténticamente democrático se sigue reflejando sostenidamente en cada uno de nuestros actos: en el aula de clase, en la calle, en el hogar, en el sindicato, en la cooperativa, en la campaña, en las organizaciones públicas, privadas y en todos los espacios donde interactuamos.

Las elecciones para FECODE y CUT son entonces el escenario por excelencia para que MAESTRAS y MAESTROS hagamos praxis del pensamiento plural, el respeto a la diferencia, la no reproducción de prácticas abominables como el señalamiento, el clientelismo, el ataque infundado entre las distintas fuerzas, candidatos y hacia sectores históricamente excluidos como las mujeres, los afrodescendientes, indígenas, la comunidad LGTBIQ y el campesinado, entre otros. Este comportamiento, un poco poético pero posible, es el ideario, es lo esperado por el gremio, por la sociedad incluso por quienes fustigan a nuestra organización sindical.

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Como profesionales, como pedagogos, como sujetos garantes de los derechos de los educandos y los nuestros, no podemos ser inferiores al reto de hacer del proceso eleccionario, de la Federación y de la Central de trabajadores, un ejemplo de democracia, transparencia, dignidad y vivencia de los Derechos Humanos. 

¡Vamos mujeres, vamos!

El Comité Ejecutivo de FECODE está integrado por 15 miembros entre los cuales no hay presencia de la mujer. Para el período 2018- 2022, de 27 candidatos inscritos solamente hay 6 mujeres que aspiran a llegar al Comité Ejecutivo de la Federación, es decir, el 22% de un gremio cuya presencia fémina está por encima del 70%. Esta situación debe ser motivo de análisis y acciones entre nosotros los educadores, toda vez que nuestros discursos, en la práctica, se encaminan a la defensa de los derechos consagrados en la Carta Magna y en los tratados internacionales.

En hora buena, vale la pena recordar que en 1957 las mujeres colombianas hacen efectivo el derecho al sufragio. Según las estadísticas de la época, 1.835.255 mujeres, mayores de 21 años, votaron en el plebiscito del 1º de diciembre del año en mención. El total de población en el país, de acuerdo con los datos del censo de 1951, era de 12. 918.080 (DANE, 1951). Tres decenios después, robusteciendo los contenidos de la Constitución Política de 1991 -la cual promueve, entre otros principios y derechos, la participación ciudadana-, el congreso promulga la Ley 581 del 2000, más conocida como la Ley de Cuotas, en la cual se dispone que el 30% de altos cargos públicos deben ser ejercidos por mujeres (Diario Oficial, 2000).

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Pero la brega de las mujeres en el mundo por la equidad, la igualdad, la libertad, la vida, el respeto y la participación, data de tiempo atrás. Susan B.Anthony (Viola, 2004, p. 17), una lideresa norteamericana, luchadora por el voto de la mujer, por los derechos de las minorías, fundadora de la Asociación Nacional para el Voto Femenino, sufragó en las elecciones de 1873 sin tener derecho a hacerlo y por ese valiente acto fue acusada, ante la Corte Federal estadounidense, legándonos el significativo discurso de su defensa titulado: ¿Son personas las mujeres?

Colombia hoy, pese su critica situación social y política que padece por la corrupción y la impunidad, ostenta unas condiciones que nos posibilitan actuar consecuentemente sobre conquistas obtenidas, una de ellas el voto de la mujer. Si bien es cierto que la Ley 581 no obliga a la Federación a tener en su Comité Ejecutivo al 30% de las mujeres, no es plausible que el Comité Ejecutivo de la mayor organización sindical de Colombia, la más combativa y comprometida con las y los colombianos más desprotegidos, y que además tiene cerca de 300.000 afiliados en 33 sindicatos; no goce en su ejecutivo con la presencia activa de las mujeres docentes.

Si la Asamblea Federal de FECODE, realizada en 2017 en Medellín, hubiese hecho suya la proposición presentada por un grupo de asociados, en el período 2018-2022 el Comité Ejecutivo tendría, entre sus 15 escaños, a cinco de las seis corajudas maestras que han puesto su nombre a consideración del magisterio para ser elegidas, una de ellas perteneciente al nuevo Estatuto Docente (1278).

Susan B. Anthony, retomando del preámbulo de la constitución norteamericana la expresión: “nosotros, el pueblo de Estados Unidos”, sostenía que ese nosotros no era para los hombres ni para los ciudadanos blancos como tampoco para la oligarquía basada en el sexo, lo cual convierte a los padres, a los hermanos, a los maridos, a los hijos varones en oligarcas sobre las madres, las hermanas, las esposas y las hijas en cada uno de los hogares, “estableciendo que todos los hombres son soberanos y todas las mujeres súbditas, acarreando disensión, discordia y rebeldía al interior del grupo familiar y en el ámbito social”.

Hoy en Colombia las mujeres van más allá del “nosotros” para empoderar el “nosotras”, como un asunto político y cultural más que un debate gramatical. En esa lógica, la Federación Colombiana de Trabajadores de la Educación debe hacer honor a su designación femenina: federación. Para alcanzarlo nos corresponde, tanto a hombres como a las mujeres, a la población LGTBIQ, a los afrodescendientes, a los indígenas, a los docentes de los dos estatutos, a los provisionales y demás, hacer un frente común para que el actual “patriarcado” de Fecode, como es señalado por organizaciones femeninas, abra paso a las mujeres y a los compas noveles, o mal denominados del Decreto 1278, hacia el nuevo Comité Ejecutivo de la Federación.

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Si en la base magisterial hacemos consciencia de este compromiso histórico y político, la sociedad nos mirará de una mejor manera y como docentes estaremos dando ejemplo, tanto a niños, jóvenes y adultos como a la sociedad en su conjunto, de equidad de género, de transformación de patrones culturales conservadores, de praxis de la participación política y de vivencia de los Derechos Humanos. Nos corresponde entonces, compañeras y compañeros, “llegar hasta las urnas el día 21 de septiembre, con la firme intención de depositar nuestro voto”, por una mujer candidata, así como lo hizo Susam B. Anthony en tiempos aciagos, en los que el sufragio universal para las mujeres no era reconocido. De esta manera, haremos realidad los deseos de aquella proposición negada en la XX Asamblea Federal, realizada en Medellín en 2017, a través de la cual se pedía que mínimo el 30% del Ejecutivo de Fecode lo integraran mujeres, haciendo praxis de la ley de Cuotas y del discurso sobre el Derecho a la igualdad. ¡Esta es una bonita oportunidad, compañeras y compañeros docentes!

 Referencias documentales

DANE. (1951). Colombia censo 1951. Retrieved from http://biblioteca.dane.gov.co/biblioteca/categories/43/

Diario Oficial, 44.026. (2000, May). Ley 581 de 2000. 31 de Mayo.

Viola, L. (2004). Los discursos del poder. (Grupo Editorial Norma, Ed.). Bogotá DC.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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