Historia de un león que no glorifica al cazador. Pt. 1

La historia de un león que no glorifica al cazador: Una infancia por escrutar.

Por aquí comienzo yo, que no quería comenzar, porque yo cuando comienza, ni tengo cuando acabar

(Copla de Domingo Mochilas. Sativanorte)

Una infancia por escrutar.

Las Cañadas, fue la casa que sintió las vibraciones del corazón y el primer llanto del protagonista de este relato…Una propiedad cartografiada en la vereda El Batán, en el lejano municipio de Sativanorte, en el departamento de Boyacá. Mi abuelo, en los tiempos de la Atraviesa y del Año Grande, al lado de los labriegos y aradores del minifundio, me  puntualizó, entre otros pormenores, que yo nací el día de Santa Bárbara, que me recibió una partera, quien resultó ser hermana de mi abuela. Las laceradas manos de la tía Sergia, como le llamábamos cariñosamente, fueron el puente no quebrado que posibilitó el tránsito de esta criatura, desde el vientre de la nueva materna, hasta la cobija de lana virgen que mi madre confeccionó para recibir a su primigenio.

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Las Cañadas, vereda El Batán, municipio de Sativanorte (Boyacá). Lugar de nacimiento y primera infancia del autor de este relato

…Hasta acá no he dicho nada del asunto que nos interesa, pero sigamos a ver si en la página 14 ya he podido empezar con la historia de mi práctica pedagógica… Lo del gateo, el balbuceo, lo de las palabras iniciales que aprendí, lo de los inaugurales pasos como bípedo, el obligado destete hecho por mi madre a los dos años, con la hojas de amargoso, el lavatorio semanal con hierbas y agua tibia  entre una artesa y todos esos acontecimientos que tanto valoran los sicólogos, para descifrar los embrujos del comportamiento, no los voy a reseñar. Tampoco aportaré nada sobre el llanto que me causó el agua fría, vaciada por el cura sobre mi indefensa humanidad, el día en que me colocaron el doble nombre bíblico al que respondo, lo mismo que la sal situada en mis labios para espantar a Satanás, en la pila bautismal y el oleo con que ungieron mi impuesta cristiandad…

Quedarán por fuera de este relato las anécdotas sobre la presentación del niño ante el Santo Cristo de Sativasur y frente a la milagrosa Virgen de Chiquinquirá…Escaparán al recuento las remembranzas respecto a las ceremonias de bautizo, confirmación, primera comunión y matrimonio. La lista de pecados que mi madrina de bautizo escribió, con un carbón de leña, en la astilla de Higuerón, para que le dijera al padre en el confesionario esa sempiterna tarde del 30 diciembre de 1965, no son aspectos substanciales en las exigencias de este escrito. Sin embargo, es relevante apuntar, que los aprendizajes que coadyuvaron con la realización de los actos acotados, afloraron de los contenidos del catecismo Astete y de los sermones pronunciados en el púlpito de la iglesia, lugar a donde todos los domingos asistíamos obligatoriamente, en formación, los escuelantes.

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Cabecera municipal de Sativasur ( Boyacá)

Ahora bien, si fuese un sociólogo el interesado en el tema, probablemente me permitiría pormenorizar que en las veredas, los campesinos practican la economía de Pan Coger y que los niños realizan labores agrícolas, pecuarias y domésticas. En ese sentido, el relato no podría dejar de catalogar, que los primeras habilidades motoras estuvieron lindados por el azadón, la pica, la horqueta, el arado, la oz, el manar, el cedazo, la macheta, el yugo, las coyundas, el barzón, el palustre, el escoplo y la brocha de fique.

De manera complementaria, figuran las prácticas del ordeño, la arriería, el uso de aparejos, la cría de cerdos, conejos y aves, la emasculación de potros, toretes y perros, la motila de lana en las ovejas, la rajada de leña, la caza, la trilla, la pesca y recolección de frutos, la preparación del guarapo, la chica y la güeta en la tinaja, el uso del tiesto para asar las arepas, cuya harina provenía del trigo y del maíz cosechado en el rancho y procesada en el molino de piedra de Don Obdulio…Los granos molidos eran los insumos para la preparación de la sopa, las arepas, el crecido, el angù, la mazamorra de dulce con queso, el cuchuco de cebada, la tortilla, la arepa de carivuelta, la arepa liuda y los envueltos, entre otros preparativos, estimulantes del gusto y la nutrición vegetariana.

En esa economía los productos abastecedores de proteínas eran vendidos en la cabecera municipal, para comprar, con ese dinero o mediante el trueque, sal, panela, miel de caña y productos industrializados transportados de ciudades contiguas y expendidos el martes, día de mercado en el pueblo…Debido a que esta historia es del dominio de lo pedagógico, más que de otras ciencias sociales y advirtiendo que lo dicho acá ya está  consignado en una monografía, que reposa en las bibliotecas de la Universidad Nacional de Colombia y en la ESAP, cuya referencia puede encontrarse por el nombre del autor, paso a compartir algunos asuntos que son del resorte de la educación

El dormitorio y el corredor, que algunas veces sirvieron de aula de clase para los niños de la escuela (1965).

José Israel González Blanco

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